default

De alianzas y otras hierbas


Esto de las alianzas es como una película de suspenso. Todos los días o mejor dicho a cada hora sucede algo nuevo, no se sabe como será el final y si todos los actores quedarán vivos.

Los políticos veteranos no se sorprenden. Más bien lo disfrutan, por lo menos están claros que en este mundo de los partidos políticos las diferencias pueden resolverse en un almuerzo o una cena, incluso con un café.

Los espectáculos mediáticos que protagonizan muchos líderes políticos son especiales. Se insultan, se ofenden y hasta se recriminan por lo que fue o por lo que pudo ser, los ciudadanos como espectadores solo miran con incredulidad cada escena.

Los que son opositores de la noche a la mañana quedan convertidos en oficialistas, y muchos que defendían al gobierno se quedan sin trabajo, porque criticaron de lo que formaban parte.

Algunos que tienen en sus mentes la idea de ser presidentes se han dado un verdadero banquete; hablan de segundas vueltas y aprovechan para insistir en sus discursos de canasta básica y la crisis del transporte.

Es un hecho que los ánimos están caldeados a lo interno de los principales partidos políticos, aunque algunos lo nieguen es evidente que las diferencias de criterios y los intereses particulares han quedado al descubierto.

Como todas las historias de alianzas, hay quienes se convierten en víctimas y otros asumen su papel de victimarios. Cuando la confianza se pierde es muy complicado volverla a recuperar, aunque no imposible.

Mientras los partidos políticos se ponen de acuerdo, hay un país que demanda atención.

La crisis del combustible se mantiene, los problemas en el sistema educativo son cada vez más preocupantes. En los hospitales la gente pide una mejor atención y cientos de jóvenes recién graduados esperan una oportunidad de empleo. Porque mejor no hacen una alianza con sus principios y hacen feliz al pueblo.