De cal y de arena

Por: Redacción 11/08/2011

La construcción de la Línea Uno del Metro está generando caos vehicular y pérdidas a los propietarios de los comercios cercanos a las estaciones por donde pasará el nuevo sistema de transporte.

Los conductores han empezado a convivir con las molestias en el tráfico; sin embargo, el impacto económico en los comerciantes ya es fuerte y podría llevarlos al cierre de sus establecimientos, lo que supone la pérdida de cientos de empleos.

Por ello, es positivo que el Consejo de Gabinete haya aprobado una partida de 9.2 millones de dólares para implementar el Programa de Asistencia Económica, destinado a mitigar las pérdidas a los dueños de locales cercanos a las estaciones de la Avenida Fernández de Córdoba, Vía Argentina, Iglesia del Carmen, Avenida Perú, Plaza 5 de Mayo y El Marañón.

Si bien el aporte ayudará a los comerciantes, se impone que se fijen todos los controles adecuados para evitar suspicacias con el manejo de los millonarios fondos.

También urge que las autoridades hagan todo lo necesario por reducir los estragos que está causando la obra en los vecinos en donde se construye el proyecto, que aún demora dos años.

Las quejas por los excesivos ruidos las 24 horas del día, los siete días de la semana ya son constantes, al igual que las interrupciones de los servicios públicos sin una notificación previa a los moradores para que tomen las previsiones del caso, resultan una irresponsabilidad mayúscula de la empresa encargada de la obra.

El progreso no se puede detener, pues la Línea Uno del Metro cambiará, para bien, la vida, de miles de panameños; sin embargo, mientras toma forma es necesario que el impacto en la población sea lo menos traumático posible.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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