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De esta crisis, debemos hacer una oportunidad


La justificada reacción a la absurda condena a los periodistas Sabrina Bacal y Justino González, que además ha tenido y seguirá teniendo repercusiones internacionales, ofrece también el escenario propicio para que, convirtiendo la crisis en oportunidad, se terminen de adaptar nuestra normas de derecho interno a los estándares internacionales en materia de libertad de expresión.

La despenalización de la calumnia e injuria, para todos los servidores públicos y particulares que se involucren voluntariamente en asuntos de interés público debe ser materializada.

De igual manera, deben derogarse o al menos aclararse algunas disposiciones que son verdaderos “ripios” heredados del régimen autoritario. Como claro ejemplo, el artículo 2079 del Código Judicial, cuyo texto debiera ser sólo aplicable, en el mejor de los casos, a servidores del Órgano Judicial.

A estas alturas del siglo XXI, no es posible admitir como buena una disposición como esa, que penaliza la divulgación del nombre y otras señas que permiten la identificación de una persona vinculada a una investigación criminal, como si se tratara de calumnia, so pretexto de proteger la presunción de inocencia del imputado.

Todavía estamos a tiempo de hacer los cambios, y evitarnos la vergüenza de tener que acatarlos por orden de una sentencia proferida por un tribunal internacional. Los panameños somos capaces de hacer lo correcto por nuestra propia iniciativa.