De frentes y otras esquizofrenias
Si usted mira los medios de comunicación social, se dará cuenta que a cada momento se crean frentes para defender intereses de quienes no salen en la pantalla, con discursos de barricada.
El Frente por la Democracia y el Frente Amplio por Colón son ejemplos de ello.
El primero es un grupo netamente político, que no llena un salón para un quinceaños, y sus fuentes de financiamiento se desconocen.
Hablan por otros, siembran el caos y dicen representar a una sociedad civil, cuando en realidad tienen un fuerte contenido político, principalmente de oposición o de personas afectadas con decisiones gubernamentales.
Mientras, el segundo defendió la no venta de unas tierras que no son suyas en la antigua Aspinwall. Ahora piden 500 millones como si en este país se imprimiera el dinero como los billetes de lotería.
Lo peor de todo es que colonenses destacados ya pegaron el grito al cielo y han cuestionando las aspiraciones de este grupo, quizás creado en una oficina refrigerada. Y como se juntó el hambre con las ganas de comer, varios de estos grupos se reunieron en el interior para crear un “gran frente” contra la minería, la corrupción, contra el alto costo de la vida y otras aristas.
Estos comportamientos hebefrénicos dejan muchas preguntas sin respuestas. ¿Por qué buscan el caos, cerrar calles, la anarquía, la confrontación, muertes y no el diálogo?
Habría que resucitar a Philippie Pinel para que haga un estudio del comportamiento o razonamiento de los líderes de estos grupos.
Mientras tanto, los panameños deben prepararse para mirar en la TV, los mejores aliados de ellos: sus discursos agresivos y un lenguaje corporal duro.
Todo ello recuerda a un personaje que hablaba mucho en los años 30, en el siglo pasado, el “Reichstag” y que secundaba la violencia como única salida.