De fútbol y política
Tras la debacle de la selección francesa, en la Copa Mundial de Fútbol que se juega en Sudáfrica, el Presidente galo anunció que investigaría la situación y advirtió también que no permitiría que los jugadores que no lo dieron todo por la camiseta cobraran las primas que les correspondían por cada partido jugado. Algo similar ocurrió en Nigeria, una de las naciones africanas que cuenta con un buen número de estrellas en ligas europeas, acostumbrada a destacar en los juegos olímpicos y en los torneos del continente africano, y que también tuvo un desempeño muy pobre en la Copa del Mundo. El Presidente de Nigeria anunció que suspendería a la selección de su país por dos años, es decir, los castigaría no permitiéndoles participar en ninguna competición o encuentro futbolístico. ¿Qué tienen en común Sarkozy y Goodluck Jonathan, su similar de Nigeria? Además del protagonismo populachero, ninguno de los dos sabe nada ni entiende nada de fútbol, ni de las 19 Copas Mundiales que a lo largo de 8 décadas ha organizado FIFA. En ambos casos, luego de que el flamante mandatario emitiera su no muy brillante pronunciamiento, los representantes de FIFA señalaron que sancionarían a la Federación de Fútbol del país, si permitían que el gobierno se inmiscuyese en sus asuntos. Las federaciones deportivas no son dependencias gubernamentales y FIFA es una millonaria y poderosa organización no gubernamental que cuenta con una inmensa red de federaciones nacionales. Los Presidentes deben entender su rol: pueden invitar a los ganadores a palacio y tomarse una foto con ellos. Hasta ahí, no más.
