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¡De hombres y mujeres patriotas!


Paulino Romero C. (opinion@epasa.com) / Pedagogo, escritor, diplomático.

Por su participación cívica, activa y decisiva en la gesta patriótica de la Separación definitiva de Panamá de Colombia, Colón se hizo merecedor al título patriótico de “Movimiento de Separación en Colón” (1903). Ello justifica el que se haya declarado oficialmente el 5 de noviembre de cada año, “Día de Fiesta Nacional” en justo reconocimiento al digno pueblo colonense. La gran “Marcha del hambre y la Desesperación” (1959), fue una de las jornadas populares que, ha ido ganando dimensiones históricas a través de los años. Trabajadores, empleados, maestros, estudiantes, campesinos, mujeres y niños emprendieron una marcha que se dirigía a la capital desde la ciudad de Colón (04/10/59)… Hoy, 53 años después, aquella jornada memorable fue reivindicada por los valerosos colonenses con la misma entereza, virilidad y dignidad de siempre (con excepción vituperable de una ministra del Gabinete y algunos diputados tránsfugas), dijo: ¡No! a las pretensiones del “régimen de mando personal”. ¡No! a la fatídica Ley 72 (19/10/12).

En un opúsculo titulado “La Provincia de Colón, sus problemas y la acción de sus hijos” (1963), dejamos plasmada la lucha cívica desarrollada por los colonenses en procura de legítimas reivindicaciones sociales, culturales y políticas, durante las seis primeras décadas de nuestra vida republicana. El respeto a las instituciones republicanas, a la soberanía de otros pueblos y a la palabra empeñada, forman un trípode gigantesco de luz que señala en esta hora de confusión y desconcierto, la superioridad mental y moral de los hombres y mujeres que aman el bien, la justicia y la solidaridad. El respeto a la tradición es parte del amor a la patria y no puede separarse del concepto de la nacionalidad, sin que importe saber que la raíz tradicional tenga más o menos años de penetración en la conciencia de nuestro pueblo (infortunadamente, el Meduca ha intentado borrar del conocimiento patrio, parte esencial de nuestra historia).

Por muy joven e inexperta que sea una comunidad, por muy precoz e incompleto que pueda juzgarse el proceso de su madurez, lo cierto es que todos los pueblos de la tierra poseen siempre un caudal propio de tradición que les da fisonomía y personalidad siquiera haya sido formado simplemente por productos sedimentarios de su gestación orgánica, que, en el orden del nacimiento de las naciones, puede durar a veces siglos del mismo modo que puede ser obra de pocos años.

La naturaleza, que fue pródiga al derramar sus dones en toda la extensión del territorio patrio, necesita y requiere el apoyo de la labor humana como complemento indispensable y es, en esta tarea fructífera, donde los panameños tenemos el compromiso de demostrar nuestras energías, nuestros afanes, nuestro amor al suelo y la magnitud de nuestros propósitos patrióticos, desdoblando la riqueza, aprovechando los elementos naturales, practicando la justicia en condiciones de igualdad.

Esta pequeña patria nuestra es grande, santa, abnegada, noble, cuando desde la beca estudiantil y la jubilación más tarde, hasta el reconocimiento sincero de sus auténticos valores humanos, se esfuerza en mantener, pese a las convulsiones y vaivenes políticos propios de nuestra democracia todavía incipiente.

Colón: asistimos hoy al despertar de la conciencia nacional, desde que el sentido de lo autóctono nutre nuestras aspiraciones y ordena nuestros actos. Voces proféticas caldean la atmósfera que nos rodea. Voces que no son ya los gritos en el desierto de la desordenada prédica doctrinaria, sino, más bien, las órdenes de mando que disponen la línea de combate de una perfecta y disciplinada acción conjunta de nuestras fuerzas vitales, las auténticas, las que no dependen del artificio de las leyes ni quieren someterse a los halagos del favor oficial instituido en privilegio. Fuerzas inmanentes y consustanciales que responden a las naturales funciones orgánicas de nuestro temperamento de pueblo sano, joven y animoso.

Pedagogo, escritor, diplomático.

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Lunes 17 de agosto de 2026