De la fase bilateral a la multilateral en el conflicto colombiano
La crisis político-diplomática desatada recientemente entre Colombia y Venezuela, se caracteriza por la participación en ella, de actores primarios y secundarios, la cual para su solución, requiere transitar por un proceso, mínimo de dos fases.
Entre los actores principales aparecen: Colombia, país con 289 mil víctimas registradas por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, donde el narcotráfico y los paramilitares conservan buena parte de su estructura, incluyendo lazos con poderes del Estado. La contraparte principal son las FARC, guerrilla, de 60 años de actividad, con vínculos umbilicales con el narcotráfico, cada vez más degradada. El otro, Venezuela, que entre los países con frontera con Colombia, es el acusado de dar albergue a las FARC y al ELN, que se ha visto obligada a renunciar a la tesis de valorar a las FARC como fuerza beligerante y admitido que las guerrillas no pueden tomar el poder, por la fuerza. Finalmente, Estados Unidos, país que se involucra en el conflicto, al momento de la firma con Colombia de un acuerdo, que le permite el uso de siete bases militares.
Por su parte, los actores secundarios: Ecuador, Brasil y Panamá, en su condición de países fronterizos de Colombia, de alguna manera, son afectados por el conflicto, por lo que deben ser considerados, en la solución del mismo.
Identificados los actores del conflicto, veamos los aspectos que intervienen en las fases de la negociación. Por lo que respecta a fase bilateral (Colombia – Venezuela), es evidente que el punto neurálgico no es otro que el estatus de las FARC en Venezuela y el de las bases militares norteamericanas en Colombia. Su abordaje requerirá de concesiones mutuas, tales como el desmantelamiento de la presencia de las FARC y el ELN en Venezuela, por Chávez y la garantía de Santos de que sus bases extranjeras no servirán de instrumento para una agresión contra Venezuela. El cabal cumplimiento de tal compromiso, produce que el resto de la agenda, se decante por añadidura, ello es, la reanudación del comercio bilateral, la cancelación de las deudas a los empresarios colombianos, el desarrollo fronterizo, la lucha contra el narcotráfico y el contrabando. En resumen, se desmonten los obstáculos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consultas entre ambos países.
Con todo, la solución de la crisis será temporal, ya que, para que resulte estructural, es necesario que la causa fundamental del conflicto se extirpe, por lo que se hace obligatorio, agotar otra fase del proceso negociador, aquella que procure una solución negociada del conflicto interno colombiano, ello es, la ineludible desmovilización de las FARC y el ELN. Para el logro de ello, es imprescindible el concurso activo de todos los actores (primarios y secundarios). El rol de los mismos es determinante debido a la capacidad de presión, político-militar, que puedan ejercer en el terreno pues, sin su concurso, será imposible obligar a las FARC y el ELN a deponer las armas y facilitar su inserción en el proceso político colombiano; que a la postre, debe ser el objetivo estratégico a cumplir.
