De lo imposible a lo posible
Un profesor universitario, en una de sus clases para estudiantes de la Maestría de Derecho Ambiental, explicaba el concepto de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), que evalúa los impactos ambientales de las políticas, planes y programas. Y como ejemplo, señalaba que el Gobierno debió hacer una EAE para medir los impactos negativos de construir al mismo tiempo el metro, la cinta costera, todas las zonas pagas del metrobús y la nueva red vial con infraestructuras en 23 puntos de la ciudad de Panamá.
Desde el punto de vista técnico, los expertos hubieran llegado a la conclusión que hacer todas estas obras al mismo tiempo iba a ser un caos como en efecto se dio, por los tranques en las principales vías de la ciudad. Y hubo muchas críticas por los detractores del gobierno, que apostaron a que Ricardo Martinelli no iba a cumplir con su promesa de hacer un metro.
Pero la promesa de campaña del presidente de implementar un sistema de transporte rápido, cómodo y seguro chocaba con una realidad: un atraso de 40 años en cuanto a la planificación urbanística de la ciudad. En consecuencia, no era solo cambiar los “diablos rojos” por los metrobuses; era necesario ampliar la red vial y crear nuevas infraestructuras cónsonas con el parque vehicular. No había posibilidad de mejorar el sistema de transporte con la red vial existente, en un país en donde anualmente se venden 50 mil vehículos nuevos, sin contar los de segunda.
Martinelli convirtió lo imposible en posible, haciendo lo que sus antecesores no pudieron y no se atrevieron. Martín Torrijos ni siquiera logró que se pintaran los taxis de amarillo. No se atrevió a sacar los “diablos rojos” del sistema y se pasó cinco años tratando de implementar el Sistema Transmóvil. Con la forma de gobernar de los políticos tradicionales, se necesitaban más de 20 años para lograr los cambios que este gobierno hizo en cinco.
Cumplió con su sueño de cambiar los “diablos rojos” por un sistema de transporte masivo para el beneficio de todos los panameños que viven y trabajan en la ciudad capital. Ya tenemos el metro, del cual todos estamos orgullosos, a pesar de que faltan ajustes para integrarlo con el metrobús; y faltan otras líneas para seguir haciéndoles la vida más fácil a muchos panameños.
Aun así, los políticos de oposición y los grupos económicos a través de los medios de comunicación que controlan, mantienen una campaña permanente para dimensionar las fallas del metrobús. Pero el 4 de mayo, los panameños votarán por José Domingo Arias para que continúen todos estos cambios.