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De motes y marchas

Por: Redacción 21/07/2016

 

En la historia del Imperio romano está el conflicto patricio-plebeyo. Los patricios eran la clase dominante y los plebeyos, la clase excluida. Estos últimos decidieron retirarse al Monte Sacro para vivir bajo sus propias reglas, en búsqueda de la igualdad jurídica. El hito más destacado de este conflicto fue la "Secessio plebis", muy determinante para el cúmulo de reformas jurídicas romanas posteriores. Una de las repercusiones más grandes de esta "Secessio" es que sirvió de referente del constitucionalismo europeo, en sentido de que estableció la consulta popular ("plebis scitum") como un mecanismo para conocer, de mejor manera, la postura del pueblo en temas muy relevantes y, en consecuencia, que el resultado de estas consultas se consideren normas de carácter vinculante.

Sabemos que, en un sistema democrático, especialmente de corte individualista, no es del todo aceptable aquello de la "mayoría manda" o la "mayoría tiene la razón", porque, por la libertad que tienen todos los seres humanos, a cada cual se le debe respetar el derecho a la autodeterminación, quedándoles a las autoridades gubernamentales, principalmente, la tarea de articular las diferencias que existen y existirán, y no que se tenga que repetir la experiencia del Monte Sacro porque siempre habrá patricios y plebeyos, teniendo presente que todos, de una forma u otra, tenemos algo de patricios y de plebeyos. Esta historia anterior sirve de referencia para las reflexiones que esbozaré en líneas siguientes.

La marcha de los grupos religiosos y cívicos, del 13 de julio de 2016, en contra del proyecto de ley 61, fue extraordinaria. El mensaje central de los marchistas es que en la educación sexual, y sus temas conexos, deben prevalecer los valores y el respeto a la patria potestad, aunque nada leí o escuché sobre los casos de personas sujetas a los regímenes de tutela y curatela. El efecto de esta marcha fue que la Asamblea acogió la devolución del referido proyecto a la Comisión Legislativa de origen. Este proyecto tuvo su génesis en el 2014, aunque es parte de iniciativas, de vieja data, en procura de minimizar el terrible impacto de las enfermedades venéreas y embarazos no deseados.

Al analizar los argumentos de las partes involucradas, entiéndase conservadores (pro modelo tradicional) y los liberales (pro opción), debo decir que ambos bandos plantean ideas interesantísimas, aunque, no faltan ataques y descalificaciones, de parte y parte, principalmente en las redes sociales. Los conservadores tildan a los liberales de corruptos, y los liberales señalan a los conservadores de irresponsables. Tratar de que cambien esta forma de tratarse, en esta vida, creo que es imposible, pero, más allá de las discusiones rocambolescas, es impostergable la optimización de las políticas y normativas relativas a la sexualidad y la reproducción.

Abogado y Locutor

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Viernes 24 de julio de 2026