De nuestras intenciones se originan nuestros actos
Los acontecimientos ocurridos en mi natal ciudad de Colón, lamentablemente derivaron en violencia; es muy triste que las protestas en nuestro país tengan comúnmente un fin de tipo violento, pero lo de Colón fue mucho más allá de lo aceptable.
En los escritos que su servidor hace con cariño prefiero mantenerme al margen de los temas controversiales, aunque la situación de Colón me causa mucho dolor pues este pueblo, además de estar marginado por parte de todos los gobiernos, requiere de verdad una real motivación para que decida trabajar en conjunto y renacer de las cenizas para ser de nuevo esa famosa “Tacita de Oro” que en otrora fue.
Las protestas pueden ser justificadas por la premura de la aprobación de la ley o por la forma folclórica, por decir lo menos, que el presidente de la Asamblea Nacional se comportó al final del segundo debate de la misma.
Dejando a un lado toda la política y tratando de ser lo más objetivo posible, la intención inicial de los protestantes fue la de dar a conocer su opinión acerca de la recién aprobada ley; sin embargo, los acontecimientos luego se tornaron incontrolables pues el movimiento perdió el control y fueron unas turbas anárquicas las que tomaron el protagonismo con las acciones deplorables que todos conocemos.
Las intenciones son importantes; no es lo mismo un cuchillo en las manos de un chef que en las manos de un delincuente. El chef utilizaría ese cuchillo para crear los más deliciosos manjares que su talento brinda, pero en las manos de un delincuente el mismo cuchillo puede ser un arma letal teniendo en cuenta que las acciones delincuenciales nunca tienen buena intención.
Es cierto que del tipo de intenciones que la persona tiene, serán las intenciones que recibirá del mundo; recordemos la ley de la atracción. Una persona con buenas intenciones actuará de acuerdo a las normas establecidas y, como resultado, las personas también actuarán de forma correcta en reciprocidad.
Una persona malintencionada, por otro lado, está siempre expuesta a recibir un trato inadecuado y hasta violento por parte de los demás, pues es normalmente la forma en que el malintencionado se comporta.
Debemos llenar nuestra mente de buenas intenciones en todos los campos: laboral, familiar, espiritual, social, etcétera.
Recordemos que las personas somos lo que ponemos en nuestra mente y es por ello que si nuestra mente está llena de lo noble y lo bueno, indefectiblemente nuestras acciones serán nobles y buenas.
Ahora te invito a que mantengas buenas intenciones; de esta forma atraerás a tu vida cosas buenas basadas en tus propios actos; recuerda que tú recibes lo que tú das.
Colaborador.