De obreras a zánganos
Todos recordamos el prestigio que acompañaba el trabajo realizado por la Escuela Profesional Isabel Herrera de Obaldía. Fundada en 1913 pronto se convirtió en cuna de eficientes secretarias que gozaban de una formación integral en valores, y en las técnicas de estenografía y taquigrafía. Conocidas como las abejas, sus estudiantes fueron en su momento ejemplo de trabajo y dedicación. La escuela había sido creada cuando se leía diariamente en sus salones de clases la Oración del Buen Niño que decía textualmente, “prometo respetar a padres y maestros, no decir jamás una mentira, respetar la propiedad ajena, no llenar de garabatos los edificios y ser un buen ciudadano, no escupir ni arrojar papeles ni inmundicias en sitios públicos”. Era la época de educadores como Octavio Méndez Pereira y José Dolores Moscote. Ahora las cosas han cambiado. Sus estudiantes abandonan las clases, se cubren la cara para robar y vandalizar en los predios de la escuela, insultan y arrojan piedras a los transeúntes, ocasionando con su violencia graves daños a personas y bienes. Nos preguntamos en qué momento sus alumnos han pasado de obreras que trabajan a zánganos que pretenden recibir compensación por un boletín lleno de fracasos. Así anda nuestra educación en Panamá mientras las autoridades de la escuela, los docentes y padres de familia, simplemente observan con una actitud permisiva, cómo destruimos las esperanzas de formar jóvenes que nos aseguren un mejor mañana. Una vez más esperamos acciones correctivas que rescaten la institución educativa.
