De paraísos fiscales, la OCDE y nuestro sistema financiero
Hace aproximadamente dos años, a pocas semanas de haberse establecido el nuevo gobierno, las autoridades hicieron un llamado a diferentes sectores involucrados en la plataforma de servicios internacionales de Panamá, para que analizaran y recomendaran al Órgano Ejecutivo una estrategia nacional para lograr la exclusión de Panamá de las listas discriminatorias emitidas por organismos y varios países que han catalogado a Panamá como un paraíso fiscal.
En septiembre de 2009, el Gobierno Nacional puso en ejecución dicha estrategia, y habiendo transcurrido casi dos años desde su implementación, vale la pena revisar los avances logrados y retos que el país tiene todavía por delante.
Es el criterio adoptado por la mayoría de los países y entre la membresía de la OCDE que aquellos países que no tengan mecanismos efectivos para el intercambio de información tributaria - sin importar si efectivamente sí los tiene para otros tipos de intercambio - y no cuentan con un sistema de identificación y trazabilidad de la información relacionada con el beneficiario de las sociedades anónimas y otros instrumentos jurídicos frente a una solicitud debidamente sustentada, sean catalogados como paraísos fiscales. Este criterio, con el cual podemos o no estar de acuerdo, ha sido adoptado por la mayoría de los países con quienes Panamá mantiene fuertes relaciones económicas, comerciales y políticas. De hecho, de los países miembros de la OCDE proviene casi el 50% de la inversión directa extranjera en Panamá, el 60% de la inversión en nuestro sistema bancario, y hacia donde se dirigen casi el 80% de las exportaciones panameñas.
En la ejecución de su estrategia, Panamá ha logrado negociar 14 acuerdos para evitar la doble tributación, y un acuerdo de intercambio de información tributaria. De estos 15 acuerdos, hasta la fecha se han firmado 12, con lo que Panamá ha sido excluida de la lista de paraísos fiscales de la OCDE y de todos los países con los que ha firmado estos acuerdos y nos mantenían en listas discriminatorias. Además, Panamá contempla la preparación y publicación de la lista de países que todavía toman medidas discriminatorias en contra de nuestro país para efectos de posibles medidas de retorsión, y analiza las acciones que el país debe tomar ante la OMC para realizar los reclamos correspondientes a determinados países que discriminan por las razones ya expuestas.
Durante la ejecución de esta estrategia, Panamá ha fortalecido su imagen frente a importantes aliados comerciales, económicos y políticos; también, el centro bancario nacional ha fortalecido su imagen y registrado un crecimiento importante. Durante los últimos doce meses, la calificación de riesgo de la deuda soberana ha alcanzado el grado de inversión, fortaleciendo y favoreciendo la inversión de capital en nuestro país. Para la plataforma de servicios internacionales de Panamá, los cambios adoptados a través de la implementación de la estrategia nacional ofrecen importantes oportunidades de servicios de mayor valor agregado, y donde la innovación y creatividad en la utilización de nuevos instrumentos pueden fortalecer y profundizar la oferta de valor de Panamá en esta importante industria.
Los resultados positivos obtenidos hasta ahora no deben hacernos bajar la guardia; Panamá continuará enfrentando importantes retos hacia adelante. No obstante, a través de la participación constructiva de los sectores involucrados se asegurará el continuo desarrollo y competitividad del centro de servicios internacionales de Panamá.
