De percepciones
Sacerdote de la Iglesia católica
Cuando me aproximaba a la mayoría de edad y empezaba a manifestarme en las aceras en contra del régimen militar, oí cómo los defensores del oficialismo utilizaban los conceptos “sedición” y “sedicioso” para desacreditar a sus detractores. Entonces los militares y sus secuaces se autoproclamaban adalides de la “soberanía”; por consiguiente, quienes les adversábamos éramos catalogados de antipatriotas.
Hoy emerge una nueva forma de “control de masas” por medio de las grandes cadenas de televisoras nacionales e internacionales, cuyos dueños se abrogan el poder de tildar de corruptos a sus opositores; incitando a que la población poco instruida acepte de primeras sus especulaciones, aun antes de que las instancias judiciales realicen las diligencias respectivas.
Esas televisoras se autodenominan defensoras de la libertad de expresión; si alguien les critica, hacen creer que se está atentando contra ese derecho. Ellos dicen que hablan en nombre del ciudadano común, cuando en verdad están cuidando los intereses de quienes manejan esos medios de comunicación.
A sus trabajadores les llevan a usar con sutileza el término “percepción”.
Cuando desean denigrar a alguien se inventan una “percepción ciudadana”. Proceden a repetir mil veces dicha percepción (nos recuerdan a Joseph Goebbels) hasta que la gente de a pie se la aprenda y la propague. Luego, las autoridades judiciales “tienen” que ir a investigar a su “criatura perceptible” para corroborar “sus sospechas”. Y si no lo hacen, se atreven a decir que “el pueblo se puede colmar de tanta corrupción”.
CUANDO EN UN PAÍS, COMO EL NUESTRO, LA MAYORÍA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SE “CUADRAN” CON LOS QUE DIRIGEN A LA NACIÓN, ENTONCES LA SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA ENMUDECE. ALLÍ NO HAY PERCEPCIÓN DE ALGO INSANO.
Ellos dicen: “el pueblo tiene la percepción de….”, y recurren a revisar los correos electrónicos, las redes sociales y, qué coincidencia, los mensajes confirman la percepción.
En parte estoy de acuerdo con el presidente Correa, de Ecuador, al evaluar como mediocre el proceder de muchas personas en el ejercicio del periodismo. Y es que estas televisoras son empresas privadas que saben ante quiénes se inclinan y a quiénes atacar.
Cuando un presidente socialista las denuncia, la Sociedad Interamericana de Prensa se escandaliza y habla de atentado contra la libre labor del periodismo.
Pero cuando en un país, como el nuestro, la mayoría de los medios de comunicación se “cuadran” con los que dirigen a la nación, entonces la Sociedad Interamericana de Prensa enmudece. Allí no hay percepción de algo insano.
Cuando el presidente les invita al respeto, los periodistas reclaman; pero cuando un dueño de estos medios los denigra o los despide, guardan silencio.
Cómo abundan las percepciones en Panamá.
Dicen estos genios que el gobierno del señor Martinelli ha sido el más corrupto. Si es así, poco o nada escucho acerca de la percepción siguiente: un periodo gubernamental en Panamá abarca cinco años, si en cada uno de esos años hubo una gran corrupción, por qué no piden con fuerza e insistencia que se investiguen los dos años en que el partido panameñista y su presidente participaron de la administración que tanto les desvela…. En eso parece que no hay “percepción ciudadana”.
Tampoco hay percepción de irregularidades en la manera parcial y vergonzosa como el Tribunal Electoral ha enfrentado los casos que corresponden, al igual que la Corte Suprema de Justicia, muy pronto a darle circulación a las “percepciones” televisadas.
Si un imputado no agrada a los medios aliados al poder actual, lo exhiben, lo acosan, y celebran cuando lo encarcelan. Pero si el acusado es afín a los partidos que gobiernan, el trato es lo más discreto, amable, respetuoso… ¡total! Existe la fuerte posibilidad de que a la gente del panameñismo o del PRD que sean declarados culpables de un delito, por más grave que sea, se les dictamine la orden de “planeta Tierra por cárcel”; y luego se les contrate como analistas políticos, expertos en nuevas “percepciones”.
¡Que viva la República del Istmo de Panamá!