¿De quién es la culpa?
El accidente ferroviario en Argentina, que le costó la vida a 51 personas y dejó más de 700 heridos, nuevamente pone en tela de duda el servicio que se brinda.
Según las autoridades de transporte de Argentina, estos trenes sobrepasan la capacidad de pasajeros que deben movilizar día a día, pero a ello se le suman factores como las condiciones en las que se encuentran los vagones.
Unas fotos recientemente publicadas dejan ver claramente en qué condiciones viajan las personas. Algunas sentadas en el suelo con papel periódico, entre las colillas de cigarrillo o los paquetes vacíos de estos, otras van de pie, en medio de un techo agujerado, o el área de las puertas presenta huecos que dejan ver el sistema que permite que las puertas se abran o cierren al momento de llegar a una estación.
Muchos nos preguntamos: ¿de quién es la culpa que el sistema de trenes sea un desastre?
Unos culpan a la empresa Trenes de Buenos Aires S.A., (TBA), la cual recibió la concesión en 1994 y que en los últimos 10 años ha registrado informes críticos.
Además, precisan que cómo es posible que los trenes no tengan un mantenimiento adecuado cuando reciben del Gobierno cerca de $17 millones en concepto de subsidios, ¿en qué se gastan el dinero?, ¿porqué el usuario no recibe un servicio de calidad por el dinero que paga por usar los trenes?
Hay quienes se preguntan: ¿dónde está el Gobierno que es copropietario del sistema ferroviario?
¿Dónde se encuentran las entidades reguladoras del transporte que deben estar pendientes de las irregularidades y de los informes que rinde la Auditoría General de la Nación, que hace cuatro años advirtió que la red ferroviaria presentaba deficiencias e hizo un llamado de atención del riesgo para los usuarios.
Las cartas están sobre la mesa tras la tragedia y ya es tiempo de que se tomen decisiones que beneficien a todos.
