De vuelta con Obama
"Cultivo una rosa blanca...", el verso martiano fue el inicio de la intervención principal en Cuba. La estancia y recorrido en La Habana fue un éxito. Conoció La Habana Vieja con el Historiador de La Habana. Obras emblemáticas de la colonización, deterioradas durante la República, hoy museos y diversos ámbitos culturales donde el pueblo acude con plena libertad, libremente, lo recibió el segundo líder político, con quien departió con las deferencias del caso.
Expresamente Obama hizo los reconocimientos, que también son universales, resultados de la ejecución del Gobierno cubano, solicitando vincularse más estrechamente en el campo social y político. Encontró un pueblo feliz, alegre y educado, en medio de un ente transformado, emblemático, otrora colmado de prostitución.
Al iniciar el periplo, se detuvo junto a su familia en el lugar, ante una gran pintura de Abraham Lincoln, el "presidente" por antonomasia de los Estados Unidos, cuyo majestuoso memorial, es visita obligada en Washington. Cerca, en el Parque Central se encontraba la estatua del Apóstol, mancillado por los marines norteamericanos, en tiempos de la República neoliberal. Aquel primer día terminó sus actividades protocolares con el cardenal cubano Jaime Ortega.
El segundo día fue recibido en el Palacio de la Revolución por el presidente cubano para tratar asuntos bilaterales, finalizando con una común conferencia de prensa. En la tarde se reúne con emprendedores cubanos que han iniciado reformas económicas en el sector privado. En la noche acude a una cena oficial, junto a su familia.
El tercero y último día, el presidente norteamericano realiza la última intervención en el Gran Teatro Alicia Alonso, luego se reúne con disidentes cubanos en su embajada, finalmente acude al stadium Latinoamericano.
La breve estancia no permitió la visita a la bicentenaria Universidad de La Habana, cuna de héroes y mártires, máxima institución cultural que detuvo su misión educativa, para tomar las armas, en plena hermandad con la Sierra Maestra, para el derrocamiento de la dictadura y la instauración de la República concebida por José Martí. Estas son las raíces de la democracia popular, donde la juventud mantiene un llamado permanente en el futuro de la nación.
Esperemos a Obama de vuelta, para que conozca más de cerca al pueblo cubano. Seguramente en el Alma Mater, en las instituciones, en el agro, en las fábricas y centros de trabajo, conocerá al pueblo víctima del bloqueo, de las innumerables agresiones del imperialismo desde el inicio de la República, con la irrenunciable vocación internacionalista en la salud, el deporte, combatientes por la libertad y la independencia de otros pueblos, y de tantos otros anónimos.
Arquitecto