Debemos hacernos cargo
Componer esta columna se está convirtiendo en un tema de alto riesgo. Con cierta frecuencia, me toca escribirla dos veces antes de entregarla. Y es que siempre, con ingenuo optimismo, creo que se actuará de la forma correcta, finalmente, siempre pasa lo mismo. Se actúa de manera politiquera, poniendo por delante los intereses personales y partidarios por encima de los del país, con arrogancia y dejadez, cuando no con poco talento político. Pero es que va siendo hora de dejar de culpar a los políticos que componen este gobierno. Son así y, pues, es lo que hay. Lo que queda es revisar el origen del problema. Las causas del fenómeno.
Siempre elegimos a este tipo de políticos. Punto. Nuestro problema somos nosotros. Entonces, lo más seguro es que las elecciones del 2019 tengan las mismas consecuencias. Nos encontraremos con un grupo que hizo la tarea electoral muy bien (o más o menos), pero que no tenía ni la más remota idea de qué hacer una vez le tocara gobernar. Improvisarán ministros entre las carteras que no sean ocupadas por amigos, familiares y socios empresariales.
Y luego vendrá la decepción. Seguido por la crítica y la indiferencia, y nuevamente entraremos en el conteo regresivo (como hacemos hoy), para esperar que finalmente termine la pesadilla, originada por nosotros mismos.
Puede ser que, de una vez por todas, quienes pueden apoyen las iniciativas de quienes queremos cambiar esta situación. Esto pasa por la educación ciudadana. Luego, la educación política para generadores de opinión y quienes estarán interesados en construir las futuras políticas públicas, o sea, los partidos políticos y movimientos que contiendan por el poder político.
Luego hay un paso importante, y es devolver a la educación pública su sitial de antaño. Porque cuando alguien o algunos decidieron entregar la educación al sector particular, crearon un vacío interminable, que hace que varias generaciones de panameños sean incapaces de reunir las competencias para optar por labores bien remuneradas o aspirar a ser emprendedores con posibilidades de éxito. Esto último requiere de desprendimiento de la clase política. De un pacto de alto nivel y que cuyos firmantes estén dispuestos a no sacar rédito político inmediato a la idea.
Y es que solo veríamos resultados en la próxima generación. Recuerden que ya perdimos una completa con el tema de la separación de la basura. Nuestros políticos nos merecen. No estamos a la altura de un país que lo tiene todo, lo brinda todo y lo espera todo. No puede ser que seamos educados para unas cosas y para otras nos comportemos como una sociedad sin reglas.
Hay que exigir a nuestras organizaciones políticas seriedad en los planteamientos, ya que la falta de ello está llevando a la sociedad a poner más atención en las banalidades que en las cosas que la afectan de manera importante.
No es necesario esperar que nos indiquen de afuera qué hacer o culpar de nuestros problemas a los foráneos, cosa en la que nos hacemos cada vez más expertos.
Ya es momento de hacer un alto e individualmente preguntarnos cómo puedo, desde mi lugar, cambiar una situación que se hace recurrente y lamentable para todos.
Ingeniero de Sistemas. Estratega-Consultor Político.