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Decepcionante y calamitoso régimen de Varela (2014-2016)

Por: Redacción 14/11/2016

El 1 de julio de 2014 se posesionó el señor Juan Carlos Varela como presidente de la República: Juró "a Dios y a la Patria cumplir y hacer cumplir fielmente la Constitución y las leyes de la República", tal como lo ordena la Constitución vigente. Ese día comenzó supuestamente el quinquenio presidencial de Varela (2014-2019). Empero, percibimos la continuación de un "régimen de mando personal". La realidad, 28 meses después: falta de agua potable, desmejoramiento de la educación y la salud, acumulación de basura, aguas servidas, calles intransitables, caos en el transporte público, cierre de calles y carreteras, protestas, paros y huelga de educadores, persecución política, justicia selectiva, defensa-protección de amigos delincuentes, abuso incontrolado del Tesoro de la nación, aumento exagerado de la deuda pública, corrupción, costosos e improductivos viajes al exterior, obsesión por construcción de megaobras multimillonarias, negligencia e ineficacia del Gabinete, nunca antes producidos con tal frecuencia, así lo confirman.

Se pudiera comparar con el tipo de caporal montaraz, a la usanza de Juan Vicente Gómez, presidente de Venezuela (1908-1935). El "régimen de mando personal" tiene desde luego, puntos de coincidencia con los que han establecido en distintas partes de América los dictadores tradicionales. Hay, evidentemente, diferencias y rasgos comunes entre ellos. Diferencias profundas que sitúan a Varela en niveles distantes de los de sus congéneres en el ejercicio del poder absoluto.

Los rasgos comunes que diferencian a estas autocracias primitivas son bien conocidos: la supresión de las libertades públicas, el desprecio por la vida humana, el presidio o el destierro del adversario constituyen las piezas maestras de esa maquinaria de terror que erige el mantenimiento del orden en la razón suprema del Estado. El acaparamiento de la riqueza nacional en manos del déspota es otro rasgo con que se manifiestan en todas partes esos gobiernos unipersonales. La codicia corre pareja en ello con la corrupción, el nepotismo, el cinismo, la mentira, la hipocresía y la contumacia.

Luis Troconis, en su libro "La cuestión Agraria", revela que Juan Vicente Gómez concentró en sus manos la mayor parte de las tierras de Venezuela hábiles para la agricultura: "Quien tiene la tierra, decía el dictador venezolano, tiene el poder". Las posesiones de Juan Vicente Gómez, según Troconis, 1,631 fundos agropecuarios con 32 mil hectáreas en el estado de Aragua; en el distrito de Junín, del estado de Táchira, 234 haciendas con una extensión de 5,500 hectáreas; en Miranda, 306 fundos; en Carabobo, 1,569; en Guárico, 157 haciendas; y en Bolívar 97 fundos. ¿Cuántas hectáreas de terreno, medios de comunicación, bienes y acciones en diversas empresas pudieran haber adquirido los Hnos. Varela antes de finalizar el periodo presidencial (2014/19)?

Es bien sabido que todo el sistema político del "régimen de mando personal" gira en torno al culto a la personalidad. Puede ser que ese rasgo se descubra también en situaciones semejantes creadas en distintos países de América, pero no al estilo muy peculiar de Juan Carlos Varela.

Es exageradamente egoísta; domina todo el escenario del poder Ejecutivo en los eventos y presentación oficiales: ora en el Palacio de las Garzas, ora en conferencias de prensa, ora en la calle, ora frente a la Fuerza Pública, ora en el extranjero, etcétera. Supone que nada ni nadie lo detiene en sus empeños, en llevar a cabo sus caprichos y ocurrencias.

*Pedagogo, escritor, diplomático.

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Martes 21 de julio de 2026