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Defensor del lector


Los tanques de gas de 25 libras

Por Mario Zodiaco F. 

No pasa día que no oiga, vea o lea alguna noticia acerca de visitas sorpresivas a restaurantes o tiendas por parte del Ministerio de Salud.

Aplaudo estas inspecciones porque lo más importante para la humanidad es la salud. Es justo secuestrar comida mal conservada o vencida y también cerrar sin piedad, aquellos dispendios reincidentes.

En muchas ocasiones he escuchado aquellos potenciales envenenadores que su actividad es el único sustento de su familia y que las autoridades no tienen piedad y los condenan a “morirse de hambre”.

No me parece una buena excusa para continuar con una práctica de quinto mundo, donde si alguien muere es solo uno menos.

El Ministerio de Salud está poniendo atención a la comida y su manejo, pero deja por fuera otras prácticas que pueden ser aún más peligrosas que la misma comida.

Me refiero a los tanques de gas de 25 libras. Estos tanques los estacionan en los lugares más heterogéneos: de las tiendas de los chinitos a las cocinas de cientos de panameños y hasta de las fondas, a contacto casi diario con residuos de comida, agua sucia del lavado del piso, cucarachas y ratones.

Estos tanques, al parecer, nunca se lavan y desinfectan, por lo menos a juzgar de lo sucio y pegajosos que siempre resultan cuando se compran.

Entiendo que el Estado paga un subsidio sobre tales tanques con el fin de que los mismos puedan entrar en los hogares de los más humildes, pero no me parece un buen motivo para no obligar a las compañías a lavar externamente tales contenedores, cuyo costo imagino no puede superar, de los cuatro o cinco centavos por cada uno y no exponer así la ciudadanía a cualquier contagio.

Y si las compañías no quisieran tampoco asumir este gasto, aumenten el precio del tanque al público a cinco centavos. Creo que todos estarían de acuerdo, para no tener que cargar y meter en su casa una fuente de posibles enfermedades.

Panamá y la biodiversidad

Por Aquilino Ortega Luna

Nuestro país está inmerso en el afán de diversos temas, aspectos y fines de la vida cotidiana que dejamos pasar, sin percatarnos, la riqueza exuberante de nuestra biodiversidad, acumulada por miles de millones de años.

Así me lo hizo ver un amigo apegado al tema del medio ambiente, de la conservación de las especies y su entorno, la vinculación con el ser humano que es su principal depredador y me dejó la pregunta ¿qué hacemos para garantizar que las futuras generaciones de panameños disfruten de esta riqueza ictiológica, la fauna y la flora silvestre de nuestro país, rico y diverso?

Podemos abonar que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) tiene un Plan Estratégico para la política nacional de biodiversidad, fortalecer las iniciativas públicas y privadas para la investigación del patrimonio natural y caracterizar los componentes de la biodiversidad en los niveles eco sistémico, de poblaciones, especies y el nivel genético.

Todo ello consagrado en el Decreto ejecutivo 122 del 23 de diciembre del 2008 que reza “por el cual se aprueba la política nacional de biodiversidad, sus principales objetivos y líneas de acción”. La biodiversidad es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la tierra y los patrones naturales que la conforman.

El próximo 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Diversidad Biológica declarado por las Naciones Unidas en honor al investigador alemán Alexander von Humboldt, uno de los primeros en dedicarse a la diversidad biológica.

La credibilidad desgastada

Por Luis Carlos Guerra

La credibilidad del gobierno del cambio se derrumba ante una oleada de denuncias sobre posibles actos de corrupción de diversos funcionarios pertenecientes a las propias filas de su partido.

Un error mediático que comete la actual estructura gubernamental es tratar de desacreditar fuentes y no desvirtuar los mensajes cuyo contenido revisten matices indiciarios contundentes contra quienes son señalados.

Esta coyuntura no es halagadora para la actual administración con una población aquejada por problemas sociales.

Tanto han publicitado lo mismo, Metrobús, 100 a los 70, aumento de salario, becas universales, que el oído popular se ha hastiado y comienza a diferenciar lo real de lo ilusorio, lo concreto de lo demagógico.

La defensas mediáticas que cada uno de sus ministros y directores tratan de incorporar respaldando al presidente y su gestión, son más caldo de cultivo para una oposición experimentada en el debate público. El concepto de cambio con el que subió al poder este gobierno poco a poco se desvanece en la conciencia electoral dando paso a un razonamiento de que el grupo económico en el poder no se aleja de lo mismo de siempre y puede que hasta peor.

Es penoso que ni siquiera habiendo cumplido dos años, este gobierno ya proyecte desilusión.

No siempre son negativas

Por : Alfredo Hernández S.

No siempre las noticias que nos llegan a los católicos son descorazonadoras. Ya estamos saturados y son bien aireados los escándalos que salpican a sacerdotes o catequistas. Cualquier plaga que salpique la moral, será siempre desagradable. Sólo se habla de pederastia. Hablar de homosexualidad sólo se hace para exaltar este comportamiento.

La buena noticia, para los católicos y yo me congratulo, es que leo en un “suelto” de prensa que el número de sacerdotes católicos crece en el mundo.

El católico tiene que ser consciente de la necesidad que tenemos de ellos y de atraer a la gente. Podemos y debemos pedir más sacerdotes y pedir por ellos. Nos acompañan desde que nacemos hasta el final de nuestra existencia.

Y parece que el número de los que se deciden por el sacerdocio aumenta. Se están formando en los seminarios en mayor cantidad. Según el diario vaticano, la evolución del número total es positiva, pues “desde 1999 no se había registrado un aumento de 809 sacerdotes, como ha sucedido en 2009, lo cual permite mirar el futuro con renovada esperanza”.