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Defensor del lector


Cambio climático: ¿Terrorismo?

 Juventino Caballero A.,    Diplomático de carrera 

Es difícil poder relacionar el cambio climático como una nueva forma de terrorismo, pero si nos basamos en la definición del termino terrorismo -considerado este como una amenaza para la paz- podemos ver como los efectos del cambio climático muchas veces provocado por los países desarrollados, es una forma de terrorismo hacia nuestros países subdesarrollados; los cuales en la mayoría sufrimos los resultados del descontrol en materia medio ambiental que hoy se vive.

Crecimientos de los desiertos, desapariciones de fuentes de agua, poca productividad en las cosechas, descongelamientos de los polos y glaciares y en consecuencia las elevaciones del nivel del mar; todos estos efectos son concomitantes del aumento de la temperatura, sobre todo en áreas de bajas latitudes donde se concentran las grandes poblaciones.

Todos los efectos del cambio climático son una amenaza directa a la producción de alimentos en estos países. La seguridad alimentaria, y la seguridad física son los grandes perdedores antes los efectos desastrosos de la naturaleza. Está demostrado por expertos en la materia que el problema del cambio climático y sus efectos es una amenaza para la paz; y que es un problema de actualidad y no de futuro como lo han querido demostrar algunos, quienes se oponen a la búsqueda de soluciones inmediatas al inminente peligro, el calentamiento global es provocado por la emisión de gases de invernadero y por la quema de combustibles fósiles.

Las recientes contaminaciones de los mares como la del 2010, donde se derramaron millones de galones de petróleo en el Golfo de México, la hoy maltrecha planta nuclear en Japón 2011, son entre los más recientes hechos que afectarán de forma inmediata al medio ambiente.

¿Qué podemos hacer? Las propuestas científicas están allí y contundentes: Reducir las emisiones de carbono hasta en un 30%, el uso de energías renovables y dejar a un lado la energía sucia, respetar los grandes bosques y los límites naturales.

Caras nuevas ante decepción política

Luis Carlos Guerra, Abogado y Locutor

El año pasado una de las encuestadoras nacionales generó consultas de percepción sobre la necesidad de que la oposición, entendida como los partidos políticos que no ganaron las elecciones en el 2009, debería renovar su imagen a través de caras nuevas, a fin de que estas dirigieran o estuviesen al mando de las acciones criticas y fiscalizadoras del gobierno.

Un gran porcentaje de la población, casi el 47% de los encuestados, asintió como expectativa de la oposición la renovación de sus personajes. Sin embargo, a un año del balance, la dirigencia de los partidos que pretenden disputar nuevamente la administración gubernamental hacia el 2014 no logran consolidarse como estructura electoralmente apetecible a la voluntad popular fuera de sus bases, y menos aun, la proyección de renovación de sus estructuras de mando y dirección.

Lo importante de la consulta es analizar cómo entiende el electorado un concepto de caras nuevas, las variantes interpretativas oscilan: entre recién salido, visto o escuchado por primera vez, repetido o reiterado y en renovación, distinto o diferente de lo que antes había o se tenía aprendido, que sobreviene o se añade a algo que había antes, recién incorporado a un lugar o grupo.

La idea que se hace el encuestado panameño al visualizar caras nuevas en la oposición política, es que el aspecto o apariencia que representa un conglomerado político sea distinto de lo que comúnmente se ve y escucha, se tenía y se debe tener, es decir un renacimiento de lo que fue, es y debe ser para tener aceptación electoral.

Las caras nuevas que surjan tienen un reto enorme, armonizar las contradicciones de estructuras desfasadas, pero que forman parte del eje motor funcional de sus partidos versus la adecuación dinámica de las formas y contenidos a las nuevas expectativas de una población cada día más decepcionada de la clase política tradicional.

Termina misión diplomática

Denisse E. Romero Díaz., Embajada de Israel.

Me permito dirigirme a ustedes, para saludarles y hacer de su conocimiento que el señor Yoed Magen, Embajador de Israel en Panamá, finaliza su misión diplomática en el país este jueves 30 de junio y en su remplazo quedará como Encargado de Negocios el señor Moshe Bachar.

En el mes de agosto, llegará a Panamá el nuevo Jefe de esta Misión Diplomática, quien presentará sus cartas credenciales al Presidente y Canciller de la República.

En nombre del señor Embajador Magen y su esposa, quiero reiterarles su agradecimiento por todo el apoyo brindado durante su estancia en Panamá, esperando que los lazos de amistad que existen entre el pueblo de Israel y Panamá continúen fortaleciéndose.

Contra el turismo sexual

Ignacio Terrazas Sáez, Estudiante, España.

Llegó el verano al hemisferio norte y, con él, las vacaciones para mucha gente adinerada de América del Norte y de Europa, así como de otros lugares. Es en esta época del año cuando más me arrepiento de ser europeo y, en particular, español. Cada vez que entramos en esta estación me viene a la memoria una lamentable realidad que azota con particular dureza a los países pobres del mundo, también a los de América Central y del Sur: el turismo sexual.

Pido a los gobiernos de los países afectados que tomen medidas para castigar a los turistas que busquen sexo aprovechándose de la población autóctona. Ruego que castiguen a los negocios turísticos (hoteles, agencias de viajes, etc.) que se presten a ofrecer al turista "servicios sexuales". Solicito que protejan a la población autóctona del país para que no se lesione su dignidad personal.

Suplico a la población de los países afectados que no se deje usar. Hay muchos turistas que sólo buscan sexo para pasárselo bien humillando a la gente, especialmente a los pobres. Ellos no tienen piedad de quien está en la miseria y les aseguro que el dinero que les den a ustedes no les va a hacer menos pobres. Para ser pobre igualmente, vale más por lo menos conservar la dignidad. ¡Resistan! Ustedes no son esclavos sexuales de nadie.