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Defensor del lector


El valor de  la palabra de honor

Julio Stoute, Escritor

Cuando en el pasado un hombre de campo estrechaba la mano de otro en los linderos de una finca, seguro estaban cerrando un trato, un trato verbal, un trato de caballeros. Un trato en el que la palabra de cada uno pesaba más que cualquier papel. Estaba en juego la honorabilidad de la persona.

Ha pasado el tiempo y aún se llevan a cabo este tipo de compromisos verbales en los que se da “La palabra de Honor”. No es de extrañar entre el hombre de campo. Palabra que da, palabra que cumple. Las enseñanzas de los valores en ese sentido son claras. La responsabilidad va de la mano con el compromiso. No hay lugar a equivocaciones.

Los valores que se aprenden desde niño, tienen mucho que ver. Valoramos lo que se cumple, lo que nos han transmitido nuestros progenitores y lo que hemos aprendido en el transcurso de nuestras vidas, de modo que nuestras acciones son el producto del carácter que hemos forjado a través de los años.

Hoy, muchas son las actitudes que denotan nuestra personalidad. Todo lo que somos es lo que hacemos y viceversa. ¿Acaso se puede confiar en quien no cumple con lo que dice o dice lo que no cumple?

Con tristeza vemos como una y otra vez en diferentes lugares y momentos se dan estas faltas en donde no se respeta la palabra dada. Lamentablemente, son los más vulnerables quienes recogen el ejemplo y lo hacen parte de sus personalidades. De allí que muchas veces nos preguntamos de dónde viene el famoso “Juega Vivo” del panameño. Corregir conductas erróneas debe ser un derrotero para todos. Y siempre debemos tener presente que cada vez que damos un ejemplo, este será absorbido por los más jóvenes quienes se fijan en nuestras actitudes para imitarlas.

Analicemos bien los últimos sucesos en el país y pongamos lo correcto en el fiel de la balanza. Las futuras generaciones son las que toman el ejemplo.

El valor de la amistad

Mónica Ivankovich, Abogada y Rotaria

Siempre debemos enfrentar decisiones importantes en la vida, y que mejor incentivo en esos momentos, que contar con personas que nos brinden su apoyo, solidaridad y amistad, para sentirnos en paz con nuestro interior y aprovechar algunos consejos que nuestras amistades nos puedan dar.

Tanta relevancia tiene el Valor de la Amistad que la ONU decidió establecer como Día Internacional de la Amistad, el 30 de julio de cada año. Esta iniciativa tiene como objetivo mantener viva una campaña en favor de dar valor y realce a la Amistad entre los Seres Humanos, de forma que permita fomentar la Cultura de la Paz.

En Panamá no le hemos dado mucha notoriedad a esta celebración, que podríamos utilizar para reconocer a aquellas personas con valores fundamentales, que dedican gran parte de su tiempo en preocuparse por su entorno, sin que a veces les pidan opinión, porque consideran a aquella persona Un Amigo o Amiga, y creen necesaria su intervención.

Vale utilizar la amistad correctamente y no cuando nos conviene. Por ello, debemos cultivarla, apreciarla y complementarla, demostrando que no sólo deseamos recibir, sino que también queremos dar.

La moraleja de este escrito es: mantener un ambiente amistoso, cordial y pacífico entre todas las personas que nos rodean, para establecer espacios de concordia y tranquilidad en nuestros hogares, en el trabajo, frente al público, y hacia nuestras amistades. Esta es una colaboración del Club Rotario de Panamá.

Mantengamos la esperanza

Eduardo Flores Castro, Catedrático de la UP

Los universitarios acudimos a honrar el compromiso electoral con la convicción de que además de un derecho, es un deber. Participamos en este evento aspirando, en esta ocasión, a la Rectoría de la Universidad de Panamá, con el fin de enaltecer su menguado prestigio.

Respetamos la decisión que los estamentos universitarios consignaron en sus votos. Los resultados expresan que por encima del poder, casi absoluto, de las actuales autoridades, el pequeño margen de diferencia que ratifica un quinto período reeleccionista, y el hecho que la mayoría de los universitarios votaron por nuestro proyecto, también manifiesta el sentir de agotamiento y ansias de cambio que la Universidad y la sociedad consideran impostergable.

El torneo fue desigual: el rector se separó del cargo sólo un mes antes pero siguió ejerciendo el poder. No permitieron que la opción de voto a favor del Dr. Edgardo Molino Mola fuese retirada de las papeletas. Se negaron al debate de propuestas. Gozaron de los favores de los tres órganos del estado.

Se dieron irregularidades durante la elección: las papeletas de profesor llegaron al medio día a Penonomé; las papeletas de Rector y Decanos eran del mismo color en su reverso, lo que confundió los votantes al doblarlas; las boletas de profesores se agotaron en Colón y Chitré antes de concluir las votaciones. Estudiantes Sigma Lambda no aparecieron en el padrón electoral; los partidarios del reeleccionismo gritaban consignas el día de la elección. A pesar de esto, la gran mayoría de los universitarios votó por nuestro proyecto Renovador. Alcanzamos 12,071 votos, mientras que García de Paredes sólo obtuvo 10,484 votos, pero la ponderación lo salvó de la derrota en las urnas.

Agradezco a todos los universitarios, a la Nación Panameña, y a los medios de comunicación que han estado impulsando los ideales de la Universidad que soñó Méndez Pereira y su gestor Arias Madrid. A todos ellos, mi eterna gratitud. Nunca pierdan la fe en renovar la Universidad de Panamá.

Chávez y otros longevos

Isaac Bigio, Analista Internacional 

El 28 de julio el presidente venezolano cumple su cumpleaños 55 y 5 días después 150 meses en el cargo que ocupa desde el 2 de febrero de 1999. Ningún otro mandatario de su nación ha estado tanto tiempo seguido en el poder.

Desde 1959 Fidel Castro ha tenido varias posiciones en Cuba donde sigue siendo muy influyente. A diferencia de Chávez, él llegó al poder insurreccionalmente y se ha mantenido en éste bajo un sistema de partido único.

Chávez aún nunca ha dejado el cargo a nadie y posiblemente solo los efectos que produzca su delicada salud pudiesen conducir a ello.