Defensor del lector

Por: Redacción 02/08/2011

La Universidad y su caudillo

César Valdés Paredes, Estudiante universitario.

El solo anuncio de la quinta reelección del actual Rector ya fue noticia y terremoto. No entro a las especulaciones médicas, silencios raros y festejos o llantos prematuros: me interesa el hecho político. Y ese interés no es menor porque localiza la enfermedad de los caudillos: no tienen sucesor. En los sistemas de caudillo, a diferencia de los sistemas democráticos modernos, no existe una institucionalidad conformada por la sencilla razón de que la única referencia real de poder es el propio caudillo. Cuando éste manifiesta algún síntoma de debilidad y se teme por su desaparición, se desatan todas las fuerzas que han estado agazapadas esperando ese momento.

La sucesión del caudillo siempre es una transición, no un hecho de la normalidad constitucional. Nadie tiene un peso político propio. Lo que valen los que rodean al caudillo es solo el valor que el caudillo les da: sin él no son nada.

Tomo conceptos del doctor Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, hablando de la mente autoritaria: “Sufre una hipertrofia en el uso del yo, un narcisismo extremo, es egocéntrico, megalómano, tiene una baja tolerancia a la crítica y una ausencia total de autocrítica”.

Nuevamente los idólatras y aduladores del caudillo sacrificaron el futuro de las nuevas generaciones por prestarse, venderse y conspirar a que todo continúe igual en un sistema anquilosado, colapsado, fósil, e inmutable que le seguirá dando continuidad a una gestión de donde hay planillas recargadas, laboratorios mal dotados, profesores holgazanes, desgreño administrativo, estudiantes perpetuos, nepotismo, etc.

El actual Rector está preocupado porque sabe que su enfermedad es la de todos los caudillos: no tienen sucesor. Y el caudillo, que cree que es invulnerable y eterno, está condenado a vivir entre aquellos que saben que es sencillamente mortal.

Responsabilidad del Estado

Ernesto Cedeño A., Abogado.

Con motivo del manejo, a mi juicio, poco responsable, que las autoridades de Salud en Panamá, le han dispensado al caso de las bacterias en la CSS, avizoro responsabilidad del Estado en este asunto, precisamente por el criterio que ha tenido la Corte Suprema de Justicia en casos relacionados con la salud humana.

En fallo de 3 de diciembre de 2008, la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia precisó que la responsabilidad del Estado en el sector salud, parte de dos premisas fundamentales establecidas en el artículo 109 de la Constitución Política: 1) es función esencial del Estado velar por la salud de la población de la República; y 2) el individuo, como parte de la comunidad, tiene derecho a la promoción, protección, conservación, restitución y rehabilitación de la salud y la obligación de conservarla, es decir, un completo bienestar físico, mental y social.

Las dos premisas elementales permiten colegir en acuerdo a la doctrina, que la responsabilidad del Estado en materia de salud, por lo general surge cuando el servicio no se presta y cuando se presta mal o en forma deficiente.

En el primer caso, puede ocurrir que alguna persona que demanda un servicio de salud al Estado, no lo recibe. En el segundo supuesto, es probable que el servicio de salud se preste deficiente, mal o de manera negligente; esta responsabilidad “resulta de las disposiciones legales que de manera general regulan la institución”; basta que se demuestre que se prestó deficientemente o se prestó mal para que se concluya que hubo falla en la prestación del servicio”.

Si yo fuera Presidente

Adolfo Reid,       Administrador Público.

Estaba soñando y en mi sueño aparecí como Presidente de la República de Panamá, sorprendido por tal función, comencé a realizar cosas, suspendí la construcción del Metro debido a que una inversión inicial de 1,020 millones de dólares ya iba por 1,800 millones de dólares y con posibilidad de terminar en 2,000 millones de dólares.

Seguimos soñando, nos encontramos con un proyecto de construir 5 hospitales por 35 millones de dólares cada uno o sea una inversión de 175 millones de dólares, promovido por nuestro ministro de Salud; esta inversión para que si no tenemos médicos ni enfermeras para los hospitales existentes, falta de medicamentos, equipos adecuados, todo un caos el sistema de Salud Pública; suspendí esta inversión y giré instrucciones para que se equiparan las salas de hemodiálisis con equipos adecuados, los Centros de Salud con equipos y medicamentos necesarios.

Mantuve firme la modernización del transporte público en la ciudad, pero les exigí a los responsables de del Metro Bus que ellos construyan paradas dignas para los usuarios y que si se sacan 100 buses de una ruta determinada estos introduzcan 100 Metro Bus y no 80 o 70 buses nuevos.

Seguí soñando y se nos presentó una polémica por vender el pan por libra, pero la gente quiere seguir comprando su pan como lo ha hecho por más de 100 años, entonces resolví suspender la medida. Sonó la alarma del “HP” celular y me desperté.

Por un mundo mejor

Cledy V. de Riesen, Psicóloga.

“La vida es un sueño” y por nuestro libre albedrío, somos capaces de elegir cada despertar y forjar un mundo en el que merezcamos vivir como Dios manda.

Con un cambio de actitud y conducta ante la vida, donde la equidad se sobreponga a la desigualdad, la equiparación de oportunidades a la discriminación, la aceptación al rechazo, la tolerancia a la impulsividad, la paz a la agresividad, la fe a la desesperanza, la libertad a la represión, un adecuado código de valores a los antivalores fomentados, la democracia a la dictadura, la humildad al egocentrismo y los problemas sociales sean responsabilidad de todos, encontraremos las razones para aspirar a un mundo mejor.

Tenemos que hacer reinar el amor ante el desamor , el poco importa, el narcisismo, el egoísmo, la envidia y más, para poder identificar con responsabilidad, los motivos que nos guíen e impulsen en el logro de un mundo donde reine la paz, armonía y prosperidad en equidad, equiparación de oportunidades y sin discriminación, con el disfrute pleno de los derechos humanos.

Por lo dicho, sobran razones para querer desear y merecer un mundo donde podamos vivir libres.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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