Defensor del lector
Sobre artículo de las PYMES
Gunnar Stein, Lector
Estimado Sr. Carrión:
Quiero hacer algunas observaciones referente a su artículo del sábado, el 20 de agosto de 2011, en el periódico Panamá América titulado “S.O.S. para la Pequeñas y Medianas Empresas”.
No solamente el financiamiento de una empresa pequeña y/o mediana es un obstáculo para su crecimiento, también la falta completa del apoyo del gobierno para promoverla. Nuestra compañía está produciendo localmente un producto de excelente calidad que fue importado anteriormente 100%. Tenemos una participación en el mercado, pero no con los 2 clientes más grandes de Panamá, a saber el gobierno y la Autoridad del Canal de Panamá, ni siquiera si nuestros precios son competitivos.
Sin exageración la calidad de nuestros productos son generalmente superiores a la de los importados y desde del punto de mercadeo justifica un precio superior, pero con el sistema para adjudicar las licitaciones al precio más bajo estamos obligados para ofrecer un producto cualitativamente superior por un precio de un producto cualitativamente inferior, por ejemplo un Mercedes o BMW al precio de un carro hecho en China. Efectivamente la competencia es con los productos producidos en China. Por eso estamos perdiendo muchas oportunidades comerciales a favor de los productos importados.
Hay una posibilidad para promover los productos locales que es el sistema de la ACP, que indica en sus licitaciones que se aceptan solamente artículos según el catálogo de GRAINGER.
Tenemos muchas documentaciones disponibles para mostrar que, por ejemplo ACP por una diferencia de solamente B/.0.50, que equivale a 0.5%, compró un producto importado, no obstante compró el año anterior el producto hecho en Panamá que fue indudablemente de mejor calidad. Comercialmente hablando no hay sentido, ¡por qué cambiar de un proveedor probado, por solamente una diferencia de 0.5%, cuando el producto actual responde a las exigencias!
Conclusión:
En base de nuestra experiencia para empezar su propio negocio con un capital semilla, por ejemplo de B/.3,000.00, es un espejismo, tal vez suficiente para abrir una fonda o adquirir un carrito de raspado o una máquina de coser, pero nada más. Para comenzar su propio negocio no es un paseo, para mí fue la cosa más dura de mi vida entera, no obstante he tenido puestos gerenciales altos con multinacionales como UNILEVER, MARS Inc., Corn Productos International, W.J.Grace & Co. and BFGoodrich, no aquí, pero en Europa.
Con mucho gusto estoy disponible para enseñarle la documentación que tengo sobre las licitaciones del gobierno y la ACP, es espantoso es una cosa de otro mundo.
El ataque de las bacterias políticas
David Castro De León, Licdo en Relaciones Internacionales
Viendo la película Infectados, de los directores Alex Pastor y David Pastor, donde una población está expuesta a una pandemia vírica, me di cuenta que en Panamá, no estamos viviendo algo diferente de lo que presentaba esta película, aquí en los últimos días la bacteria nosocomial Klebsiella pneumoniae carbapenemasa resistente (KPC), ha matado ha más de 20 personas en el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias de la Caja de Seguro Social (CSS). Pero yo no voy a hablar sobre la bacteria KPC, debido a que no soy un experto en esa materia. Lo que si voy a explicar es sobre la bacterias políticas “como yo las llamo” dichas bacterias tienen su propio nombre, debido a los ministerios que han atacado. Por ejemplo, la bacteria del ron abuelo, que está causando un trauma al Ministerio de Relaciones Exteriores, esta bacteria ha llegado y ocasionado una parálisis cerebral en la institución, causando una hemorragia interna que llaga a todas sus embajadas y consulados. Lo más peligroso es que todos los funcionarios de alto nivel están contaminados, no tienen la fuerza mental para rechazar esta bacteria y se van a quedar estos cinco años viviendo del aparato gubernamental que los alimenta con salarios jugosos.
Asimismo, a unos 70 metros de distancia tenemos al Ministerio de Gobierno y Justicia, el cual sufre de la bacteria sicosis de guerra, que hace comportarse con violencia, en este caso a los funcionarios.
Las personas afectadas, tratan de solucionar todo con la fuerza, pateando puertas, deteniendo ciudadanos sin ningún motivo y disparando en los arrestos grandes cantidades de balas como en las películas de Rambo y Arma Mortal.
Vemos cómo esta bacteria ha logrado penetrar en algunos funcionarios que deciden sobre el presupuesto del estado, logrando que se apruebe la compra de grandes cantidades de armamentos. Mientras tanto, la delincuencia sigue igual y la violencia no disminuye.
Ya esos tiempos de intimidación pasaron.
Nos cansamos de los jueguitos de guerra, queremos resultados reales.
Al otro lado de la ciudad, tenemos en el Ministerio de Educación el ataque de la bacteria africana, esta bacteria a diferencia de las dos anteriores tiene efectos distintos, las bacterias te atacan cuando dejas de ser un comentarista de televisión y te transformas en un funcionario. Los síntomas pueden variar, pérdida de la memoria, ya no te acuerdas cuando eras presentador o presentadora de aquel programa de televisión donde fustigabas a todos los funcionarios del gobierno. Tus principios como comunicador social, fueron olvidados ya que esta bacteria influye tan fuerte que te lleva a pelearte con tus antiguos colegas. Además, como funcionario o funcionaria de este ministerio no logras hacer buenas propuestas para salvar la educación y lo que haces es enfrentarte directamente con todo el gremio magisterial, tratando de imponer las pocas ideas que te quedan debido a la enfermedad.
La única forma que el resto de los panameños nos salvemos de estas enfermedades políticas, es volviendo a los remedios caseros. Las bacterias políticas como las he denominado, se reproducen de la peor forma ocasionando daños irreparables en la estructura gubernamental.
Puede ser que algún día, a los panameños nos pase como en la película que menciono, donde sus personajes se dan cuenta que el problema no es la bacteria sino la crueldad y la maldad que habita en lo más profundo de cada ser humano y descubramos que el remedio es cambiar de actitud hacia nosotros mismo.