Defensor del lector

Por: Redacción 30/08/2011

La partidocracia

Rafael Solano, Abogado

Si bien es cierto que los partidos políticos constituyen el medio idóneo para implementar y desarrollar la democracia, no son los únicos que deben tener cabida para opinar, presentar proyectos, presentar propuestas y soluciones en una sociedad democrática.

En el panorama nacional debe participar toda persona, grupo, organización o miembro de la sociedad civil que tenga la voluntad de contribuir a resolver los problemas nacionales.

Con esto queremos afirmar que no solo deben tomarse en cuenta los partidos políticos o la clase política de manera exclusiva, sino también atender las distintas expresiones de la sociedad civil en general.

El país no es solo de los colectivos políticos y del Gobierno de turno, es de todos los panameños que responsablemente debemos no solo criticar sino aportar nuestras ideas para mejorar la calidad de vida especialmente de los que menos tienen o no tienen nada.

Gobernantes y gobernados de manera unitaria aportemos para un mejor país para todos, esta meta se debe constituir en una misión para los ciudadanos y sería un error que los políticos pensaran tener competencia exclusiva en sacar al país adelante.

Amanecerá y veremos.

Despojo de un legítimo triunfo

Julio A. Stoute, Colaborador

Para aquellos que fuimos criados en la forma antigua, resulta curioso y nos choca la manera como se manejan hoy día muchas personas. Lo vemos a diario y lamentablemente se refleja en los más jóvenes que sin saberlo siguen un mal ejemplo.

El viernes 19 se celebraron las elecciones internas de la Asociación Nacional de Asistentes de Clínica. Solo dos nóminas participaron. Una roja y otra verde.

Como en todo proceso eleccionario, ambas tuvieron el tiempo suficiente para interponer cualquier acción o recurso que estimasen conveniente por cualquier anomalía. Ambas estuvieron de acuerdo y no se presentó ninguna queja previa al evento.

La sorpresa sería mayúscula, pues cuando contaron los votos una vez finalizada la contienda electoral, la Nómina Verde perdió por un estrecho margen y de inmediato se dio un triste espectáculo en el que intimidaron a los miembros del Comité de Nómina para que no proclamara vencedora a la Nómina Roja. No se apegaron a los reglamentos de elecciones y no se hizo la proclamación.

Todos sabemos que en cualquier elección las incidencias e impugnaciones de una mesa se tienen que resolver luego de la proclamación, siempre que no afecten el resultado total de la votación. Esto no se hizo. Porque la única mesa impugnada no podía incidir en el resultado final.

Muchos panameños no aceptan los procesos democráticos y prefieren irse a las agresiones verbales y físicas que no son el mejor ejemplo para nuestra juventud dentro de una sociedad en franco deterioro. El hecho de que la mayoría de las integrantes del gremio de salud son damas, deja mucho que pensar.

Hoy se pretende anular una contienda sin presentar pruebas de irregularidades que incidieran en el resultado final.

El que más agrede, insulta, grita o amenaza, no es el que tiene la razón. Todo lleva un proceso que se debe respetar de acuerdo a los reglamentos y a la ley. Para eso existen, para regular la convivencia entre los hombres y en ese sentido el que comete estas faltas se quita la razón si es que la tiene, solo demuestra chabacanería y poca altura como persona.

“Tito Carmela”, un caudillo chamero

Abilio A. González, Comunicador social

Para muchos panameños vivir alejados del estrés, la preocupación por la delincuencia y demás problemas que absorben a diario la mente de muchos en las ciudades, es sinónimo de vida.

En el bello pueblo de Cabuya de Chame, nació hace 100 años, Luis Alberto Esquivel Sánchez, cariñosamente conocido como “Tito Carmela”. Allí en medio de tanta naturaleza rodeado de un hermoso y famoso río, “Tito Carmela” creció y se hizo hombre laborioso. Un cabuyano 100%, se casó con la bella dama Marceliana Guzmán (q..e.p.d.), con la que tuvo 11 hijos, de los cuales sobreviven 9.

Para Don Tito, el amor por su esposa, hijos e hijas, era lo primordial. Con su arduo trabajo y sacrificio, forjó esta disciplinada descendencia que la complementan 45 nietos, 82 bisnietos y 26 tataranietos.

Tener la oportunidad de conocer este personaje de Cabuya es algo refrescante.

Lleno de historias y relatos vibrantes, Don Tito hace pasar a cualquiera un buen rato. Escuchar los relatos sobre hechos personales y de política, entre otros, es para publicar un libro completo.

A pesar de las advertencias médicas de los peligros de tener un alto colesterol y otras recomendaciones sobre nutrición y la dieta balanceada, vivir cien años en medio del campo, con sus singulares viandas típicas (hojaldres, chicharrones, tortillas, etc.) es un reto al ingenio científico. Y como dice el abuelo de Cabuya “solo Dios nos da salud y vida abundante”. Es cierto, el abuelo tiene toda la razón, vivir en el campo libre de preocupaciones cerca del Creador, es garantía de vivir más.

Don Tito Carmela es un hijo auténtico de Cabuya. En este carismático personaje no existe el odio, la hipocresía y no quiere salir de su pueblo.

Allí nació, creció y hasta donde Dios se lo permita, seguirá viviendo. Así han comprendido sus hijas, en especial Virginia, que después de décadas viviendo en Nueva York, regresó a su terruño para acompañar a su padre y ofrecerle todo el amor y cariño que no pudo dispensarle al estar fuera de su patria.

En estos 100 años, el abuelo Tito nos demuestra que en el campo la vida sigue igual de hermosa y con todas sus cualidades naturales. ¿Se siente usted afanado, preocupado, atemorizado por la ola de violencia en la ciudad capital y sus alrededores?

Recuerde que en el campo todavía se respira un ambiente de paz y tranquilidad, que no se puede comprar y por el cual muchos no prefieren cambiar.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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