Defensor del lector

Por: Redacción 01/09/2011

Interpretación jurídica

Ramiro Guerra Morales, Abogado 

Desde tiempo atrás, con mucho pesar, escucho a letrados y cuantos legos existen en el patio decir que cada abogado con su interpretación, para afirmar que la interpretación de la ley es múltiple, variada, y con dicha atorrancia, que revela ignorancia, se llevan por la banda todas las reglas de lógica, historia y hermenéutica para dar curso a la corriente relativista en el derecho, que niega el carácter objetivo de la norma jurídica, haciendo prevalecer la argumentación subjetivista e interesada del sujeto. En una ocasión, señalé que el Relativismo Jurídico es la piedra filosofal de la cual se valen y así ha ocurrido en la historia, de los que agitan el antiinstitucionalismo.

La norma constitucional, hemos señalado en reiteradas ocasiones, no habilita para la llamada segunda vuelta. Tanto el constituyente de 1946 como de 1972, al plasmar la norma electoral relacionada con la elección de los dignatarios del Estado, no consideró esa posibilidad y así lo ha señalado la Corte Suprema de Justicia.

Vamos más lejos, en 1946, cuando unos de nuestros eximios constitucionalistas, el Dr. José Moscote, la introdujo en el anteproyecto de Constitución de 1946, la misma fue rechazada por la Asamblea Constituyente de ese año.

Obsérvese que no emitimos juicios de valor en torno a la conveniencia o no de la segunda vuelta electoral, lo que afirmamos es su no viabilidad por el mecanismo de la ley.

Con el argumento de que la Corte Suprema vuelva a pronunciarse en torno al alcance constitucional de una norma legal, pese a que ya lo ha hecho, siempre tendremos a nuestra institucionalidad en zozobra y padeciendo el síndrome de la incertidumbre.

Paridad de géneros, reformas injustas

Clarence C. King, Planificador Jubilado

El presidente actual del Tribunal Electoral –funcionario no electo por votación popular,- ha presentado una propuesta de muy mal gusto de paridad de género para ser incluida en el proyecto de ley que reformará el Código Electoral, siguiendo las directrices del Foro de Mujeres de Partidos Políticos y otras agrupaciones feministas.

Ya viene siendo tiempo de que los grupos feministas despierten y se den cuenta de cómo realmente funciona el mundo, se trata de competencia, aptitudes y proyección política personal, de democracia.

Hay dos formas de avanzar y progresar: primero, prepararse y hacer los cambios personales necesarios, trabajar duro y ser responsable por nuestro progreso. Lo segundo sería demandar que otros se acomoden y se limiten y te hagan avanzar, sin importar tus esfuerzos o tus contribuciones.

Establecer un sistema que promociona desigualdades y política feminista, al tiempo que se asume que los políticos varones, aún limitando sus posibilidades políticas y electoreras prosperarán de todas formas, es infame y cínico.

Entiendo la relevancia histórica de las organizaciones feministas que ahora inundan la escena social, pero vaticino que muy pronto impedirán, si ya no lo han hecho, el progreso de la igualdad de género que propugnan, más que facilitarlo.

La pregunta que cabe aquí es si las organizaciones feministas, una vez que logren esa “igualdad” que dicen no tener, ¿sabrán cuándo apagar las luces e irse para sus casas, o seguirán en una lucha interminable con nuevos propósitos y nuevas demandas?

Si la meta es igualdad, ¿cómo entender a esos grupos que se agrupan para pedir fueros y privilegios especiales desatando rechazos y conflictos?

El actual presidente del Tribunal Electoral, que ha asumido una posición de deshonor, que lo descalifica para esa alta posición de confianza pública que ejerce, debe dirigir sus esfuerzos a consolidar nuestro débil Código Electoral, en vez de corromper a las mujeres con falsas ideas, privilegios y beneficios violatorios de la Constitución y la ley de igualdad de oportunidades, dándoles prioridad absoluta para acceder a puestos de elección popular, discriminando a los hombres y creando una relación conflictiva entre los géneros.

Nuestra sociedad tiene que darle la espalda a la “política de género” y enfocarse en promocionar la competitividad política entre todos, y los políticos deben legislar para complacer a toda la sociedad y a nuestra Constitución, en vez de comprometer su estándar o normas para complacer intereses especiales creyendo que no habrá consecuencias.

Factura de la naturaleza

Maximiliano Corradi, Colaborador

Desde el punto de vista de los animales, la Tierra se ha convertido en un campo de batalla, un auténtico matadero. La postura intelectual de San Agustín, venerado como doctor y santo, marcó en lo sucesivo al llamado occidente cristiano y condenó a los animales a una vida llena de dolor, sufrimiento y muerte, puesto que el animal desprovisto ya de alma, quedaba a merced del hombre para ser matado en base al supuestamente «justo orden establecido por el Creador».

Aunque actualmente la parrilla casera y la sartén sustituyen a los altares para víctimas sangrantes, y la mesa de la cocina sirve como banco de descuartizamiento para sacar las entrañas a los cadáveres animales, no debemos olvidar que la base de todo ese comportamiento sangriento en todos los tiempos fue dictado por los hombres-sacerdote.

Iris Radisch, redactora del prestigioso periódico alemán Die Zeit, publicó: «¿Qué sucedería si los animales nos considerasen también carentes de alma, sólo porque somos diferentes?

Dios, el Eterno, nuestro Padre celestial, nos advirtió a través de sus portadores de la palabra, los verdaderos profetas de Dios. En los años siguientes, el Espíritu de Cristo advirtió en muchos mensajes y publicaciones denunciando cuán brutalmente se comporta el hombre con los animales, matarifes, cazadores y caníbales de animales.

Un análisis de una claridad sin parangón muestra que ha sido y es la casta sacerdotal la que animó y permitió no sólo el matar animales, sino que por medio de su sangriento culto de víctimas, prácticamente crearon la base para el indescriptiblemente cruel trato del hombre para con las criaturas de Dios.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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