Defensor del lector
La Solidaridad
Marisín V. de Arias, Colaboración Club Rotario de Panamá
Solidaridad es la capacidad de sentir que las necesidades de los otros son también las nuestras. La solidaridad exige dos partes: una es el individuo, la otra es la sociedad y la familia. Es un compromiso, una manifestación emotiva de sociabilidad, un sentimiento de ayuda, compartir circunstancias por las que una persona se siente vinculada a la humanidad.
Ser solidario es tener valores y estar al día con la comprensión de los problemas de otros. Debe enseñarse desde la infancia, cuando les mostramos cómo compartir sus pertenencias con otros niños. Tenemos la oportunidad de demostrar que la conocemos, la practicamos, ayudando a los hermanos que pasan trabajo. Qué bien nos sentimos cuando ayudamos a la humanidad, sobre todo sin pedir retribución.
La satisfacción es grande cuando sentimos que los demás se muestran solidarios con nosotros, no solo en la tristeza sino en la alegría. Para recibir hay que dar, sentir que somos parte de una comunidad, que necesita de ti en todo momento, de tu comprensión en los problemas y se sentiría mejor si les demuestras solidaridad.
Muchas veces, una palabra nos reconforta porque el valor de la palabra es inmenso, es algo que pertenece exclusivamente al ser humano, es el mayor instrumento para comunicarnos y bastarán pocas para reconfortar al desvalido y al que sufre. Una palabra, un acto de solidaridad con tu humanidad, revela lo grandioso de ese valor.
Statu Quo Extra Estatutos
Gabriel Rosanía V., Abogado y Locutor
En la Organización de Estados Americanos (OEA), nuestro país pidió una auditoría sobre el origen y destino de un dinero, relativo a la contratación del expresidente Martín Torrijos Espino y de otras personalidades, ya que según el representante permanente panameño actual ante la OEA, existe “una especie de OEA particular y paralela que se está formando por el secretario general al margen del Consejo Permanente”.
El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, lamenta la forma de actuar del representante panameño, exigiéndole que exprese sus disculpas a quienes ha tratado de forma incorrecta.
La razón de ser de los organismos regionales e internacionales gira en torno a “crear y mantener puentes” para los pueblos de los países que los componen, en lo que respecta al ambiente, democracia, derechos humanos, desarrollo, fraternidad, igualdad, justicia, libertad, seguridad alimentaria, pública, salud y solidaridad.
A manera de anécdota, las veces que representé a Panamá, a nivel internacional, como abogado del ente rector de la pesca, fui sujeto de acciones y omisiones hostiles y descomedidas porque lamentablemente hay una cultura organizacional de un “statu quo extraestatutos y estrafalario”.
Puede ser que contra un “statu quo” similar es que lucha el representante panameño aludido, no obstante, debo protestar si sus actuaciones están motivadas por meros prejuicios contra aquel que fue presidente de la República.
Si hay manejos indebidos, en cuanto al uso de fondos, que se investiguen y se castiguen, pero, también insto a que, como país, seamos más comedidos y denunciemos los abusos que se cometen hemisféricamente.
La vida de las plantas
Maximilliano Corradi, Colaborador
A los conocimientos más antiguos de la humanidad pertenece el hecho de que las plantas son seres vivos con las que se puede hablar en pensamientos y palabras. Lo que en los pueblos primitivos se daba por supuestos, lo ha olvidado la industria agraria moderna. Esta industria trata a las frutas y verduras sin respeto alguno, las manipula genéticamente, y las contamina con insecticidas y pesticidas sin consideración con la salud del consumidor. Los agricultores pacíficos unidos a la Fundación Gabriele toman en serio las experiencias antiquísimas de que es posible establecer una comunicación con las plantas. Envían a sus campos pensamientos y sentimientos de unidad y agradecimientos y los preparan para la nueva cosecha. También toman contacto con los animales de sus campos para suavizar el shock que sufren al perder sus espacios cuando se aproximan las máquinas segadoras. La unidad con la naturaleza no es posible sin la unidad con nuestro prójimo. Cuanto más pacífica sea la persona, más sensible será para la vida de la naturaleza.
La conspiración política
Rafael Solano, Abogado
Dentro de la cultura política que vivimos observamos de manera permanente la utilización de la conspiración. Pareciera que en política se concreta el principio de Maquiavelo que señala: “el fin justifica los medios”, no importa si el medio que utilizamos es correcto o no, es justo o no, si atenta con la moral, la ética y los buenas costumbres.
La lealtad del político pareciera haberse extinguido, los caballeros de la política son casos del pasado, pues todo se vale en la política.
Independientemente si esa actuación es incorrecta, inmoral, lo importante no es el método o la forma. No importa la valoración de la conducta que se haga por parte de la sociedad, lo que quiera pensar de mi persona la sociedad, lo importante es saciar mis ambiciones, deseos, aspiraciones personales.
No importa cómo llegue, lo importante es llegar. Alcanzar mi objetivo no resulta relevante si con nuestros actos o conducta perjudicamos a otras personas.
Todas estas conductas en el ámbito político criollo se definen como conspiración política.
Estoy convencido que forma parte del accionar y conducta de los políticos. Se ha constituido en un hábito, algo que se ve normal dentro del panorama político nacional.
Ojalá la clase política reflexione y cambie este método tan condenable, que se aparta totalmente de los fines de la política, a pesar de que muchos políticos continúan pensando que la conspiración es un factor esencial, indispensable e inherente del político a fin de que pueda alcanzar y saciar sus intereses personales y económicos de una manera exitosa.
¡Qué equivocados están!
