Defensor del lector
El mejor legado para dar al país
Gabriel Rosanía V., Abogado y locutor.
Un escándalo que marcó la historia de Estados Unidos (USA), que se inició el 17 de junio de 1972, fue el “Watergate”, que consistió en que el presidente Richard Nixon poseía una sistema ilegal de grabaciones y espionajes, a ciencia y paciencia de la dirigencia de su partido político.
El Senado de USA inició investigaciones obstruidas por la Presidencia de ese país, bajo el argumento de la “inmunidad de las comunicaciones presidenciales”, y, como colofón, el abuso de poder debido al amedrentamiento y “renunciación” de funcionarios de la Fiscalía General de USA por parte de la “oficina oval”, teniendo entonces que intervenir el Tribunal Supremo de USA el cual ordenó al referido presidente que entregase esas grabaciones, y, por supuesto, facilitar las investigaciones senatoriales.
Estas grabaciones fueron entregadas y los hechos esclarecidos, sin embargo, por “vergüenza” o porque en USA el sistema de derecho y la democracia son fuertes y eficientes, el presidente Richard Nixon renunció el 8 de agosto de 1974.
Debo recordar un caso de un ministro de Estado de la República de Costa Rica, años atrás, que fue cuestionado por el Defensor de los Derechos de los Habitantes de ese país, por actos irregulares, lo que hizo que ese ministro renunciara al día siguiente. Y así, sucesivamente, podemos investigar, estudiar y analizar todos los casos que se han dado en el mundo, algunos ejemplarizantes, en los que las estructuras de justicia demuestran que “nadie está ni debe estar por encima de la Constitución, la ley, la moral y las buenas costumbres”. ¿Cuándo alcanzaremos este nivel de civismo y ética?
Dicho a lo anterior, viene a mi mente lo que está sucediendo en nuestro país, lo cual no es achacable al Gobierno actual solamente, con respecto a la inobservancia del ordenamiento jurídico vigente, y muy particularmente, con la supuesta grabación que hicieron de una conversación del vicepresidente, que luego fue utilizada para indisponerlo con el presidente, que causó su destitución de la Cancillería y fue detonante de la ruptura de la “Alianza por el cambio”, lo que pudiéramos denominarlo como el “Varelagate”.
El mejor legado que le pueden dar al país, especialmente a las nuevas generaciones, no es defender sus intereses, sino enjuiciar y condenar a quienes resulten responsables, por la comisión de hechos delictivos, porque el deber de los funcionarios es “Cumplir y hacer cumplir la constitución y la Ley”.
Solos se quedan los muertos
Rafael Solano, Abogado.
Resulta inconcebible que el CTN del Partido Revolucionario Democrático, partido al cual pertenezco no haya propiciado la conmemoración de la firma de los Tratados Torrijos-Carter en virtud de lo cual recuperamos nuestro principal recurso natural, el Canal de Panamá, nuestra soberanía nacional producto de la lucha de varias generaciones lo cual culminó bajo el liderazgo del comandante Omar.
No tuvimos conocimiento de ningún acto de reconocimiento por parte de nuestro colectivo político frente a este acto histórico que reafirmó nuestra identidad nacional.
Señalamos y recordamos el refrán “qué solos se quedan los muertos”. Aprovechando le oportunidad para hacer un llamado de atención a nuestros dirigentes del PRD a fin de propiciar los logros obtenidos por el fundador de nuestro colectivo para que no se pueda condenar nuestro accionar por olvidar el ideario torrijista que debe estar presente en nuestra praxis política.
Emprendedurismo cooperativo
Vicente A. Caballero D., Autor de la Ley de la enseñanza del cooperativismo
Bajo los auspicios del Instituto Cooperativo (IPACOOP) y del Ministerio de Educación (MEDUCA), se desarrolló en la ciudad de Santiago de Veraguas, interesante Seminario Taller los días 12 al 16 del mes en curso, dirigido a 60 docentes del país, involucrados al proceso de gestión cooperativa en las Escuelas primarias y educación pre media y media.
Este encuentro educativo constituyó el primer Seminario en la historia del cooperativismo panameño, en el marco de la Ley 12 de 5 de octubre de 1990. Con la aprobación de este instrumento jurídico, nos colocamos a la par de muchos países de América y del mundo, que disfrutaban ya de la existencia de esta norma legal que ha servido de soporte a este movimiento universal.
La educación cooperativa es una herramienta puesta a disposición del proceso enseñanza-aprendizaje, mediante un enfoque nuevo de compartir el trabajo rutinario entre estudiantes, personal administrativo, padres de familia y comunidad.
Hoy, la máxima dirección del IPACOOP, comprendió el valor de la enseñanza y la práctica del cooperativismo en las escuelas, incluyendo la universidad, en este proceso creativo que combina la teoría con la práctica. De allí la importancia que tiene este modelo socio económico de desarrollo del hombre y la herramienta cardinal de la educación cooperativa, como una alternativa para ir cerrando progresivamente las brechas sociales que separan a la familia.
Este es uno de los retos de este seminario, dirigido hacia otras opciones de vida, frente a pervivencia de antivalores, del creciente descalabro de la familia y a los brotes de pandillas que han pretendido adueñarse de los barrios de diferentes clases sociales.
Ofrecer nuevas opciones a la juventud, como emprendedores, mediante la práctica del cooperativismo con los valores humanos que este proceso arrastra, las instituciones responsables de esta grandiosa tarea, estarían produciendo los cambios de conducta que el momento exige. Haciendo un estimado a nivel nacional, de que unos 400,000 estudiantes panameños están dentro de las normas establecidas para integrarse al movimiento cooperativo juvenil escolar, debemos convenir que nos estamos acercando a los grandes ideales, principios y valores que el sistema formal y no formal educativo, debe brindarle a la juventud dentro de estas expectativas de la transformación curricular.
Estamos en el momento preciso de ir cerrando las fallas del pasado ante un movimiento universal, sin distingos de ideologías, que ha fincado sus esperanzas en el joven creativo y emprendedor.
Este tipo de infraestructura comunitaria, es condición de una economía participativa y compartida, como bien señalaba Juan Pablo II.
