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Defensor del lector


La delincuencia en Panamá

Mario Zodiaco, Colaborador

Hace 26 años que vivo en Panamá y desde hace 20, soy oficialmente ciudadano panameño y, orgullosamente, como tal me considero. Es por esto que trato de aportar, tal vez equivocadamente, mi granito de arena con la esperanza de mejorar mi país. Desde la invasión, que viví en carne propia, Panamá ha cambiado de ruta: más democracia, más bienestar o, mejor dicho y sin entrar en el mérito, más ostentación de bienestar.

El único verdadero uso que hacemos de la democracia es cuando elegimos nuestros representantes para gobernarnos, para que luego, algunos de ellos se transformen, en Quijotes de si mismos; frecuentemente olvidadizos de quién les dio tal posibilidad, mientras otros hacen muy poco para mejorar efectivamente el bienestar de sus conciudadanos.

Este preámbulo, me pareció necesario para llegar al verdadero tema, de tanta actualidad en estos días: la delincuencia.

No importa ser expertos en la materia para entender que en Panamá la delincuencia --no obstante, el evidente esfuerzo casi exclusivamente reactivo de las autoridades-- ha aumentado y ya se ha transformado en una de las prioridades que tiene que resolver el país y no solo las fuerzas de seguridad. De qué sirve aumentar tu nivel de la vida, si luego la arriesgas tan sólo saliendo a la calle!

Reconozco que en casi todos los países democráticos el problema de la delincuencia es también muy actual y de difícil solución, pero me parece que en Panamá, dados sus pocos habitantes se podría tratar de limitarla sin necesariamente reprimirla.

Si la represión (sin hablar de la pena de muerte, que sólo recorre momentáneamente nuestros instintos viscerales, frente a hechos de violencia brutal) no ha llevado a logros determinantes, me parece entonces, que tendríamos que inventar sistemas alternativos. Se podría organizar a nivel de barriadas o de porciones de las mismas, según su extensión:

a) Pequeños juegos olímpicos con muchas de las disciplinas clásicas, cuyos finalistas de cada barriada se enfrentarían a los finalistas de otra.

b) Se podrían organizar concursos de teatro, música, canto y baile.

c) Realizar concursos de bellas artes (pintura, escultura, etc.)

d) Igualmente efectuar concursos de cultura, etc.

¿Qué significaría esto? Que el natural y sano espíritu de la competencia, no sólo podría sacar los niños del ocio y de las malas andanzas; estoy seguro que involucraría también a sus padres, acercándolos más a sus hijos.

Además de las enunciadas, muchas otras actividades podrían coadyuvar para estimular a los niños a crecer probos ciudadanos, especialmente en una edad donde tales enseñanzas serían importantes para la definición de su educación y para enrumbarlos en un camino mejor.

La sala quinta es una necesidad

Rafael Solano, Abogado-Docente.

Hoy nadie duda que la Sala Quinta es una necesidad a fin de poder lograr de una manera más rápida y expedita que se puedan resolver los habeas corpus y los amparos de garantías constitucionales.

La importancia por razón de la función que debe desarrollar no es tema de discusión en el panorama nacional.

Las opiniones en contra de esta sala obedecen únicamente a las personas que van a integrar las mismas, preguntas sobre si los designados magistrados responderán al Ejecutivo, si son o no amiguitos del Presidente de la República, si pertenecen o no al partido Cambio Democrático, han sido la críticas que fundamentalmente hemos escuchado en todas las administraciones, cuando se va a designar a un nuevo magistrado.

A pesar de ello, somos de la opinión que la creación de la Sala Quinta constituye en el ámbito jurídico una necesidad que no se debe postergar.

Si queremos resolver el problema hablemos menos y accionemos más, presentemos una reforma constitucional donde se consagre un nuevo método para escoger magistrados.

Mientras esto no ocurra y debido a que estamos en un estado de derecho, el Ejecutivo continuará teniendo la competencia de designar los magistrados. o no.

Adquisiciones de mochilas

Ernesto Cedeño A., Doctor en Derecho.

La resolución de Gabinete No. 151 de 27 de septiembre de 2011 aprobó la compra directa de mochilas y útiles escolares, para uso de los estudiantes de las escuelas oficiales de Panamá, entre el Meduca y tres empresas, por B/ 11, 218,500.00.

Meduca hace una relación de los hechos, argumenta la realización de contratos anteriores con los contratistas propuestos, a un precio y en su numeral 5 promulga que las tres empresas “tienen experiencia y capacidad financiera para afrontar el procedimiento de compra de dichos productos”

Este argumento de la entidad no aparece en la Ley 22 de 2006, es subjetivo, lesiona la libre empresa, y fácilmente pudiera establecerse dentro del marco de una Licitación por Mejor Valor en donde se ponderarían: el precio, la experiencia, capacidad financiera y otros aspectos varios de todos los que participaran en el acto, y se le adjudicaría al oferente con mayor puntaje, conforme a la Ley 22 de 2006 u honrando la Licitación Pública en Dos Etapas permitida por la Ley 18 de 2010.

Concluyo que si se llegara a concretar los contratos con las mismas tres empresas anunciadas en la gaceta oficial No. 26882-A de 29/9/11 en base a la autorización del Consejo de Gabinete, se podrían violentar las siguientes, disposiciones jurídicas de la Constitución:

1. Artículo 266. La ejecución o reparación de obras nacionales, las compras que se efectúen con fondos del Estado, de sus entidades autónomas o semiautónomas o de los Municipios y la venta o arrendamiento de bienes pertenecientes a los mismos se harán, salvo las excepciones que determine la Ley, mediante licitación pública.

Ley 22 de 2006: Artículo 18, Principio de transparencia; Artículo 19, Principio de economía; Artículo 20, Principio de responsabilidad e inhabilidades de los servidores públicos. Recomiendo someter a los actos de selección de contratistas, la compra de la Mochilas y Útiles Escolares bajo comentario, para honrar con ello, el procedimiento debido en las compras del Estado.