Defensor del lector
Madre: Sólo hay una
Por Mónica Ivankovich
Recordar buenos momentos de niñez y juventud, nos llevan sin lugar a dudas a pensar en nuestra madre. La que nunca falla, la que nos cura, protege, consuela y nos ama incondicionalmente.
Todos los que hemos tenido la gran dicha de contar con ella, podemos asegurarlo. Aquellos que por azares del destino, no han tenido la oportunidad de disfrutar de tan alto privilegio, pueden también haber contado con otra persona que haya ocupado dicha posición, como una tía, abuela, madrina o pariente cercano, que posiblemente sea hasta un padre.
Lo importante, es disfrutar de aquella persona capaz de dar más allá de sus posibilidades, sin importar consecuencias ni necesidades, con cariño, amor sincero y profunda entrega, que permita desarrollar y culminar con éxito, cada etapa de nuestra vida.
Homenaje
celebremos también este día tan especial, todos los días del año.
Celebremos pues, el Día de la Madre como el día importante que es, con respeto, reconocimiento familiar, compañía, unión, solidaridad y amor fraterno entre todos los miembros de la familia, en honor a esa persona que lo merece todo; y celebremos también este día tan especial, todos los días del año, devolviéndole con gestos y acciones positivas, cada uno de sus esfuerzos y tiempo brindado en forma gratuita y desinteresada, en alimentarnos, educarnos, y vernos crecer como futuros buenos ciudadanos de nuestra Nación.
Honremos a la Madre, ser de luz que ilumina al caminar el sendero por el que debemos pasar, para que sin muchos tropiezos podamos avanzar.
A ti Madre y a todas las que viven en este pueblo istmeño, ¡Feliz Día de la Madre! Colaboración de la Comisión de Valores del Club Rotario de Panamá.
Abogada y Rotaria.
Calificativos para una madre
Por Rogelio Herrera
A través de la historia de la humanidad, la madre ha ocupado un sitial de honor en el hogar, incluso ante las más incomprensibles situaciones de parte de su esposo o compañero y la de sus propios hijos. Su comprensión ha sobrepasado los límites de la paciencia ante la equivocación de un hijo o su esposo. Ha sido tolerante en la etapa de la niñez y la adolescencia, soportándole muchas mañas al producto de su ser. Su cariño siempre ha estado presente, sabiendo inteligentemente que el futuro de su cría, en relación a su comportamiento futuro depende de este factor.
La responsabilidad de una madre rebasa los límites de lo imaginable ante sus hijos, siempre pendiente de sus alimentos, protección, su vestimenta, su educación. La madre es la mejor educadora, ya que enseña a distinguir a la criatura entre el bien y el mal, destacando los valores positivos como la honradez, respeto, tolerancia, perdón, generosidad, tolerancia y perdón.
Pero, una buena madre también debe ser estricta, no puede pasar por alto las malas conductas de sus hijos, ya que estaría cometiendo un gran error, ya que el niño iría por mal camino. Debe ser empática, ponerse en el lugar del hijo, más que nada en la adolescencia, en donde no debe tratarlo como un niño. Una madre siempre es esforzada, preocupada y amiga. En la etapa de la infancia que es crucial en el futuro del ser humano, debe saber qué está haciendo su hijo, relacionarse con él, para que tome el buen camino. Debe escuchar a su hijo y aconsejarle como una buena amiga.
La madre, el padre, los hermanos mayores, la sociedad en general, son los mejores modelos para los futuros ciudadanos.
orientación
la madre es la mejor educadora, ya que enseña a distinguir entre el bien y el mal.
La madre inicia este trabajo promoviendo con sus accionar los valores positivos, que continúa ampliando y fortaleciendo la escuela, los medios de comunicación y la sociedad.
La madre enseña sobre todo, la generosidad, la tolerancia y el respeto a los demás. Asimismo, el principio de la obediencia, la virtud de la perseverancia, respeto al bien común y la responsabilidad. Lograr que un niño se interese por otro ser para compartir y dar alegría. Ser respetuoso y considerar a los demás. El buen hábito de la obediencia lo lleva a una actitud de aceptación, respeto y participación.
Un niño que se le enseñe la perseverancia, no se dejará llevar por lo fácil y oportuno. Lo que le brindará madurez y confianza. La madre logra que el niño respete el bien común, con lo que su vida será más llevadera y placentera.
Loor a las madres en Panamá en su 187 aniversario de celebración oficial (1924-2011).
Profesor.
Para que tus días se alarguen
Por Isis de Vaz de Melo
El único mandamiento con promesa dice textualmente así: "Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra”. El verbo “honrar” en lengua hebrea, que es la original de este mandamiento, se escribe Kabad, nos muestra que los padres son personas de mucha importancia. El propio Jesús, cuando estaba en la cruz, buscó ayuda y consuelo para su madre en Juan, su discípulo.
La biblia no sugiere que se debe honrar sólo al buen padre o a la buena madre. Dios ordena, a través de sus mandamientos, que debemos honrarlos, sean buenos o malos.
“En el Antiguo Testamento, honrar a los padres se consideraba algo tan sagrado y solemne como la observancia misma del sábado. Levítico 19:3 confirma: “Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios”. Así lo entendió el rey Salomón, quien al recibir la visita de su madre “se inclinó ante ella” y la hizo sentar a la diestra de su trono (1 Reyes 2:19).
Si por honrar padre y madre significa que nuestros días se alargarán en la tierra, estoy segura de que ésta promesa sólo se puede cumplir si Dios nos da salud, lo necesario para vivir, y estar rodeados de gente que nos ama para que conforten nuestra vejez.
Mandamiento
La biblia no sugiere que se debe honrar sólo al buen padre o a la buena madre.
Se que a veces nuestros padres se comportan como niños, no quieren escuchar razones y si están enfermos, es muy probable que sólo uno de los hijos los atienda. Otros deciden enviarlos a una casa para ancianos. Se sienten solos y muchas veces son maltratados por personas inescrupulosas. Enfermedades de todo tipo pueden aquejarle a los ancianos. Les invito a que reflexionemos en cómo tratamos a nuestro padre o madre y si estamos honrándolos como Dios manda. Dios promete una vida de bienestar para todo aquel que cumpla este mandamiento.
Colaboradora.
