Defensor del lector
Aclaración sobre ‘FRANKENSTEIN’
Por Eduardo Peña C.
Con relación al artículo “Lucha indígena: un ‘Frankenstein’ que podría tornarse incontrolable”, escrito por Jaime Correa Morales en opinión del sábado 25 de febrero de 2012, en el cual señala que “según la novela, es el nombre que el científico le dio a aquel ser humanoide y sobrenatural que creó…”.
Quisiera aclarar que el científico Víctor Frankenstein no le dio su nombre (apellido) al ser humanoide que creó.
El título de la novela es “Frankenstein o el moderno Prometeo”, la cual fue escrita por Mary Shelley en 1818 y con la que se inicia el género de la ciencia ficción. El subtítulo de moderno Prometeo se basa en la mitología griega, la que atribuye a Prometeo, que era el Titán, la creación de la humanidad. Era también el que robó el fuego del cielo y se lo dio a los hombres, por lo que fue castigado por Zeus. En la novela, el Prometeo sería Víctor Frankenstein, creador del monstruo.
Para aquellos que no la han leído, en la novela se le menciona como “engendro”, “monstruo”, “aquel ser”, “la criatura” y otros calificativos, pero en ningún momento se le llama Frankenstein.
Es un error bastante común entre muchas personas que no han leído la novela llamar al monstruo Frankenstein.
Lector.
Intereses legítimos en conflicto
Por Ramiro Guerra Morales
En la teoría de la negociación todo conflicto, aunque se presente como irreconciliable, siempre tiene la posibilidad que sea resuelto; lo anterior condicionado a que los interlocutores o actores partan de la idea que al diálogo no se llega con el todo o nada y en todo caso esta postura en la negociación debe tenerse claro que se trata de una postura táctica, pero que no puede ser perenne, salvo que desde el inicio se tenga la intención que el conflicto degenere en uno de carácter abierto y frontal.
Con relación al conflicto o contradicción que tiene al pueblo Ngäbe-Buglé como una de las partes, este está en todo su derecho de defender su comarca o su madre tierra como la denomina, pero ¿cómo se concilia su derecho con el derecho que tiene todo el pueblo panameño, la nación, de explotar sus recursos hidráulicos para producir energía eléctrica y con ello ir rompiendo con esa dependencia perniciosa que tenemos del petróleo?
En este escenario, ¿cómo acercar posiciones cuando de por medio existen elementos que concurren a distorsionar esta actividad económica, que genera suspicacia entre los hermanos indios?
DIÁLOGO
EN LA NEGOCIACIÓN HAY QUE EVITAR LOS ELEMENTOS CONTAMINANTES.
No dudamos de que en este tipo de actividad económica existen empresarios responsables, pero la experiencia también ha venido dando cuenta que han existido intereses que mas que estar motivados por el país, por el desarrollo humano, los ha movido el pingüe negocio y la especulación.
Hay que darles garantías a los ngäbes y buglés que esos escenarios de explotación perniciosa de nuestros recursos hídricos se acabarán para que ellos puedan intervenir, de tal suerte que las reglas de la explotación estén claras en cuanto a sostenibilidad, alcance social-humano y beneficio para todo el pueblo panameño.
En este aspecto, valga el presente artículo para señalar que hay que ir rompiendo con esa distorsión que los precios al consumidor lo determina la minoría que produce energía térmica.
HÍDRICO
EN ESTE TIPO DE ACTIVIDAD ECONÓMICA EXISTEN EMPRESARIOS RESPONSABLES.
En la negociación hay que evitar los elementos contaminantes, en el sentido de sugerir medidas o soluciones, extra mesa de negociación; cuando esto ocurre, los ánimos y la desconfianza tienden a elevar su tono y ello puede dar al traste con el diálogo.
En este conflicto ha quedado evidenciado la poca efectividad que ha tenido la Dirección de Asuntos Indígenas, lo que amerita la consideración que se le debe ir dando a la creación de un ministerio que maneje y administre todo lo pertinente a la comarca e intereses de estos hermanos panameños, siempre en la perspectiva que el país debe crecer y desarrollarse.
Cierro este artículo informando que el próximo lo dedicaré a un análisis constitucional sobre la explotación de los juegos de azar y suerte, verbigracia los casinos.
¿Constitucionalmente pueden intereses privados manejar y explotar este negocio?
Abogado.
Contratos con IBT Group
Por Ernesto Cedeño A./Abogado.
Medios de comunicación social recogen las denuncias sobre las adendas para la construcción de los nuevos hospitales —cuatro— que realiza el Ministerio de Salud en el interior, debido a que los contratos originales establecen que los pagos por la construcción de los hospitales se darían al final de la obra.
A mi juicio, las preocupaciones sobre el caso son válidas, y serio el silencio gubernamental en rendirle cuenta al país sobre este aparte, debido a que el derecho no permite lo siguiente:
1. Modificar las condiciones originales de un contrato firmado para favorecer a un oferente. Artículo 37 de la Ley 22 de 2006.
2. Permitir un pago por adelantado, no anunciado previamente en el pliego de cargos. Artículo 25, numeral 3, de la Ley 22 de 2006.
3. Trasladarle al mismo Estado el pago de un impuesto que debe afrontar el propio oferente. Artículo 63 del Decreto Ejecutivo N.° 366 de 2006.
La Contraloría General, por lo pronto, debiera iniciar ya, y de oficio, una auditoría sobre este tema, cuenta habida de que puede estar afectada la cosa pública. Ley 32 de 1984.
para alcanzar la perfección
Por Maximiliano Corradi/Colaborador.
La fuente cristiano-originaria se ha convertido de nuevo en una poderosa corriente espiritual. Impulsada por la palabra profética, ha surgido la comunidad de los cristianos originarios. Ella conecta con las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
El cristianismo originario es un cristianismo de acción, lo que significa hacer lo que Jesús dijo: «Quien escuche mis enseñanzas y las ponga por obra es un hombre sabio». El estar a favor y en contra, es decir ahora un poco de cristianismo originario, ahora un poco lo mundano, lo pecaminoso, crea discrepancias en la propia persona, pues en realidad ella no ha tomado una decisión. Ninguna persona, tampoco ningún cristiano originario, es perfecto; pero Cristo nos muestra una meta, la de volvernos perfectos con su ayuda y con la fe.
