Defensor del lector
Otra cara de la educación
Por Yesenia Cañate
Me atrevo a afirmar que la educación panameña vive diferentes realidades y cada realidad va a depender del contexto. Cuando me entero de las cosas positivas que se están dando en el ámbito educativo mi espíritu toma fuerzas para continuar en este duro batallar que tiene la mayoría de los educadores panameños.
Lamento que muchos de esos cambios tenga que verlos con un telescopio, puesto que la trinchera desde la que me corresponde batallar cada día, ha derramado el vaso este año y no precisamente para bien. Es engorroso presentarse a un primer día de trabajo, luego de haber salido algo motivado de dos semanas de capacitaciones, y encontrarse con que no hay horarios ni para profesores ni para estudiantes; que pasada la primera semana de supuesta organización y dos días después de Carnavales y aún, luego de iniciadas las clases, el problema de los horarios continúa; que tenemos que esperar que el director, que labora durante la mañana, desde el 2010, en una universidad privada llegue a la escuela para que dé una respuesta, y encima que cuando llega a la escuela diga que “él no sabe” y todavía como si fuera poco, que en pleno Consejo de Profesores afirme con nombre y apellido de la funcionaria que “en la Regional le dijeron que no haga nada”.
INCAPACIDAD
UN EDUCADOR PUEDE TENER MUCHOS TÍTULOS, PERO HAY QUE SABER LLEVARLOS.
Además, que en una semana te den cuatro consejerías distintas por la reinante desorganización que prevalece en la escuela. Del quiosco de la escuela se perdió un congelador sin que haya indicio de uso de fuerza, que la escuela parece que fue pintada por niños, que no hay servicio de fotocopia.
Luego de dos años de formar parte de este desorganizado equipo de trabajo, me resulta intolerable cargar en mis hombros culpas que no me pertenecen y he tomado la decisión de no callar más. La incapacidad ha quedado demostrada en esta escuela de San Miguelito, por ello afirmo que un educador puede tener muchos títulos, pero hay que saber llevarlos y eso no significa, que esa persona sea la más idónea para asumir un puesto como la de ser director.
Sí señores, porque en esta escuela donde laboro, si usted es allegado a la dirección, para usted la ley no existe. Administrar una escuela es una tarea delicada. Todo el que toma este reto debe asumirlo con responsabilidad y no pensando qué beneficio personal puede obtener; debe ser una vocación. Yo seguiré esperando que la justicia reine, que las cosas que haya que investigar se investiguen, y que los que tienen que denunciar lo hagan sin temor a represiones.
Docente.
Integración indígena
Por Rafael Solano/Abogado.
Hemos estado observando con preocupación la crisis indígena, con todo fundamento quieren preservar su medio ambiente, lo cual a su vez les garantiza su vida y la de las generaciones futuras, pero existe la tendencia o idea de que algunos son oriundos de una población diferente a la panameña. Entiéndase bien, los grupos indígenas son panameños como cualquiera otro, independientemente de su raza.
Las comarcas forman parte del territorio de la República de Panamá.
No es un área segregada de nuestro territorio como algunos pretenden ver.
Cualquiera salida a esta crisis que se apruebe, después de los debates pertinentes en la Asamblea de Diputados, debe tener como norte de acción el garantizar y proteger los intereses de los panameños en general, entendiendo, reitero, que los indígenas son panameños independientemente de su raza.
Es decir que la solución debe beneficiar al país y a sus habitantes en general, tratando siempre que no hayan perdedores ni ganadores.
La solución a que se llegue debe implicar que todos ganemos. Si bien debemos atender a las justas demandas de los indígenas en cuanto a que las actividades mineras y de proyectos hidroeléctricos provocan la destrucción de su hábitat.
PROPUESTA
EXIGIR QUE NO EXISTAN HIDROELÉCTRICAS EN OTRAS ÁREAS ESTARÍA PERJUDICANDO...
También debe evaluarse la necesidad que tiene el país en construir hidroeléctricas, a fin de lograr el consumo de una energía eléctrica más barata que alivie el gasto de los panameños, no negando su construcción en áreas fuera de la comarca.
Hacer una ley que prohíba totalmente la construcción de hidroeléctricas no solo en la comarca sino que además en áreas aledañas y donde existan poblaciones indígenas, la considero una norma de un contenido amplísimo y totalmente radical, pues sería negar la posibilidad en el presente y en el futuro de construcción de hidroeléctricas, las cuales generarían un ahorro en el consumo de energía.
Esto sería injusto para las presentes y futuras generaciones, incluyendo a las propias poblaciones indígenas que hoy hacen esta propuesta.
Que no exista hidroeléctrica en la comarca es una propuesta soberana que entendemos, pero exigir que no existan hidroeléctricas en otras áreas estaría perjudicando intereses de otros panameños, los cuales podrían beneficiarse con esta forma alternativa más barata de generar energía.
Ahora bien, la población panameña, una vez superada esta crisis y resuelto el problema, como queremos, debe permanecer vigilante de que las hidroeléctricas concesionadas por el Gobierno cumplan con una misión o fin fundamental, consistente en generar energía barata para todos los panameños.
De no ser así estaríamos avalando una falacia y engañando a nuestro pueblo.
Sobre artículo de médicos
Por Juan Barrios/Lector
Doctora Marisín: Leí su artículo llamado “¿Qué pasa con nuestros médicos?” (publicado el pasado miércoles en Panamá América). Usted dijo que un familiar suyo casi pierde la vida por la mala atención que le dieron. Lamentablemente, Marisín, muchas personas han perdido la vida no solo por la negligencia médica sino por la falta de medicamentos y equipo adecuado.
¿Cómo es posible, Marisín, que uno pague tanto seguro y tenga que recurrir a una clínica privada porque en la pública no te dan la debida atención? ¿Por qué cuando no hay medicinas en el Seguro, ellos no te dan el dinero para comprarla en la farmacia? ¿Por qué tenemos que comprarla con nuestro dinero? ¿Cuándo será el día que los hospitales públicos sean como los privados? Y para terminar, Marisín, los médicos y el resto del personal que son negligentes deberían meterlos presos, porque la vida humana vale mucho.
