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Defensor del lector


 

Declaraciones desafortunadas 

Por Rafael Solano

Realizando mis lecturas matutinas de los diarios de circulación nacional, nos enteramos de una noticia la cual consigna “CEN del PRD va por la reelección en congreso”.

Si de algo están convencidos los miembros del PRD es de la necesidad impostergable del cambio de las figuras que hoy integran el CEN del colectivo. Pero pareciera que esta dirigencia quiere mantenerse a perpetuidad a la cabeza del colectivo político.

No sabemos la razón, excusa o motivo que propicia esta conducta.

No entiendo como los señores Doens y Sánchez Cárdenas no hacen valer el principio del “relevo generacional”, que nos enseñó el general Omar Torrijos, el fundador de este partido.

Estos han desarrollado, sistemáticamente, una serie de argucias a fin de mantenerse en la dirección de todas maneras.

Colectivo

el partido requiere hoy, más que nunca, una nueva dirigencia la cual programe... 

Respetamos la militancia histórica y beneficiosa que han implementado los referidos dirigentes, pero pienso que su experiencia política debe hacerles entender la necesidad de una nueva gestión del partido. 

Recordamos una conducta positiva, cuando en un directorio del colectivo, en los tiempos en que el “Toro” Balladares era el secretario general del colectivo, que el CEN de aquellos tiempos renunció a su aspiración de reelegirse en el congreso que entonces se celebró.

Entiendan compañeros: el partido requiere hoy, más que nunca, una nueva directiva la cual programe y desarrolle las estrategias políticas pertinentes a fin de lograr el triunfo en las próximas elecciones.

¡Compañeros! Recapaciten en su obsesivo deseo de perpetuarse al frente del colectivo, pues solo lograrán hacerle más daño al colectivo.

Abogado.

 

Nuestras cárceles y su 61%

Por Desmond Harrington S.

Siendo yo de ascendencia celta siempre tengo sospechas de lo que ocurre, se dice o publica desde Londres. Por ejemplo, recientemente recibí acá en Miami cualquier cantidad de halagos debido a que Panamá aparecía en la revista “The Economist” como la ciudad más competitiva en Centroamérica, junto a un envidiable ritmo de crecimiento económico en toda Latinoamérica.

 Días después, debido al incendio en aquel presidio en Honduras que cobró más de 300 muertes dentro de sus muros, una ONG londinense llamada Centro Internacional de Estudios Penitenciarios (www.prisonstudies.org), publica que Panamá ocupa el tercer lugar en Latinoamérica con el mayor porcentaje de detenidos “preventivamente” (61%). 

Aunado a esto, puede que el periodo de detención llegue a ser mayor de ser el individuo hallado culpable y la pena que lo acompaña. No me es consuelo que Bolivia y Venezuela ocuparan el primer y segundo lugar (84% y 66% respectivamente) de una población intramuros  que todavía no le ha visto la cara a un juez.  

 Afortunadamente, para muchos de nosotros, nada es permanente. En nuestros años formativos escuchamos que el muro de Berlín y el “apartheid” eran permanentes. Lo mismo aquí, hemos escuchado por años, de administración en administración, cada una atribuyéndose nuestro envidiable crecimiento económico debido a su supuesta injerencia, cuando en realidad si se quedasen (los tres Órganos) en casa durmiendo, puede que nuestra brecha entre el rico y pobre no sería cada nuevo Gobierno más grande aun, debido a su desordenada intromisión.

Panamá

Aparecía en la revista “the economist” como la ciudad más competitiva...

Ya vamos comprendiendo por qué nuestra impresionante ACP (el Canal) no permite, tácita en su constitución, a los Gobiernos participar en su manejo diario. Por último, ¿cuántos de los que murieron calcinados en Honduras habrían sido, eventualmente, encontrados inocentes? ¿Cuántos de aquellos de nuestro 61% no merecen ni estar detenidos? En mis dos breves estancias en dos centros penitenciarios en Panamá, jamás vi a un expresidente  (a) o “pez gordo” detenido, mientras que en Costa Rica ya llevan varios.

Ya también vemos por qué en otras latitudes no honran los fallos de nuestros juzgados y mucho menos sus órdenes de extradición por ser fugitivo.

Ingeniero en Sistemas.

 

Valores y Ejemplos a seguir

Por Marisín Villalaz de Arias

Ha muerto el Dr. Bernardino González Ruiz a los 101 años con la felicidad de haber enseñado, a quienes quisieron aprender, los ejemplos de moral y valores.  Entre ellos me encuentro como su sobrina y espero seguir las enseñanzas que nos legó, porque lo que nos ofrecen los mayores lo pondremos en práctica.

Hace unos días entraba a un estacionamiento público y se desocupó un espacio, el que me tocaba a mí por estar cerca del mismo.  A pesar de poner mi luz direccional, otro auto entró contramano y se apoderó de lo que me correspondía.  No podía creer lo que veía cuando se bajó del auto un señor de edad mediana con un hijo de aproximadamente 19 años y otro de 10. El padre me miró con sarcasmo y se rió en mi cara dando el ejemplo a sus hijos. El mayor quedó como asustado, pero el chico se reía burlándose de mí que quedé “friquiada” con lo sucedido.

Solo me dije: parece mentira que un padre dé semejante ejemplo a sus hijos, especialmente al niño porque lo bueno y lo malo se aprende desde esa edad, sobre todo si crees en los mayores.

Me alegré enormemente de haber enseñado valores a mis hijos y no ser otra más con el comportamiento del señor de este cuento.  Si los mayores no damos ejemplos, los niños no aprenderán a ser hombres de bien, porque repetirán lo que aquellos hagan.

Pobres hijos los de ese individuo.  Comisión Valores Club Rotario Panamá.

Médico-Rotaria.

 

Quien es libre no se arrodilla

Por Maximiliano Corradi

Quien es libre no presiona ni obliga a su prójimo, ya que él mismo tampoco se presiona. Sin embargo, a las personas nos resulta difícil dejar libre al otro, lo cual se debe a que la mayoría de los seres humanos aún tienen una conciencia con un horizonte muy estrecho. 

 A la mayoría no les es consciente que en lo más profundo del alma de cada uno hay un hermano, una hermana del Hogar eterno, que lleva en sí la ley del amor y de la libertad.

Somos las personas quienes nos presionamos unos a otros, puesto que Dios no obliga a nada, pues Él es la libertad que nos deja libres y quien sea libre no venerará a ninguna persona.

Colaborador