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Defensor del lector


REDACCION / PANAMA AMERICA

Respetar nuestro entorno conlleva un cambio de actitud con el mundo que nos rodea. En primer lugar, los particulares debemos tener sentido común para procurar un manejo adecuado de la naturaleza, y nuestras autoridades judiciales, la sana crítica para tomar decisiones acertadas con el menor impacto posible, que evite poner en riesgo tanto nuestra supervivencia como la de millones de especies.

En segundo lugar, es vital estar conscientes y prestos a reconocer cuando realizamos actos que agreden la naturaleza. Panamá es un país con áreas naturales de gran valor histórico, geográfico, mundial y regional, cotizado por un gran número de personas y organizaciones que desde el extranjero, vienen a apreciar lo abundante y virgen que representa.

Entonces, no permitamos que el progreso de un país tan excepcional como el nuestro olvide la importancia de nuestra flora y fauna. Llamo la atención no solo de la población, sino de quienes tienen en sus manos el poder de decisión para disponer y/o utilizar áreas protegidas para fines distintos a los de conservación y protección del medioambiente.

De nada sirve obtener más recursos económicos a raíz del desarrollo empresarial de Panamá, sin hacer un freno analítico para calibrar los beneficios y desventajas que pudiese acarrear el manejo desordenado y desmedido de nuestros recursos naturales. Respetemos nuestra naturaleza como a nosotros mismos, y aprendamos a verla como un ser vivo, que respira, adorna, protege, alimenta y mantiene la vida en la tierra. Comisión Valores Club Rotario Panamá.

Abogada y Rotaria.

Voto plancha:
¿días contados?

Cuentan los medios de comunicación social que la próxima semana, los diputados oficialistas presentarán la propuesta que eliminaría el voto plancha para la elección de los diputados en los circuitos plurinominales. Al parecer, desean que cada ciudadano escoja de entre una lista, a un único candidato. Este voto automáticamente se sumaría a favor del partido que representa el aspirante.

Siendo así, cuando se entre en la fase de conteo de los votos de todos los candidatos en una papeleta, también se determinaría la cantidad de votos que obtuvo el partido, y a partir de este indicativo se establecería el cociente y medio cociente electoral para adjudicar esa curul.

No obstante, esta idea planteada no elimina toda la estructura electoral vigente, ya que deja incólume la figura del cociente, medio cociente y del residuo (este último elemento, como está hoy reglado, es una perversión del sistema), por lo que la idea en cuestión solo sería aplicable para definir quién saldría electo, pero dentro de la lista presentada por el partido o nómina independiente, por lo que no significa que saldrían electos los candidatos más votados en el circuito electoral plurinominal.

¿Qué fórmula podría aprobarse (o al menos evaluarse), honrando el principio de representación proporcional de diputados, que reza el artículo 147 constitucional, para modificar lo tocante al residuo?

Las adjudicaciones por residuo, solo se las asignen, a las listas más votadas, que no hayan obtenido curules ya; o las adjudicaciones por residuo, solo se las asignarán, primero a las listas que no tengan representación, (si hay más curules) entonces, a la lista más votada, que ya haya obtenido escaño, y así sucesivamente, hasta agotar las vacantes.

Doctor en Derecho.

Notas políticas hacia elecciones

En todos lo gobiernos pos- invasión, algunos más otros menos, se le ha dado un impulso importante a la infraestructura del país que han sido un factor positivo en el despegue del Panamá competitivo.

Cómo negar que en la gestión del Dr. Balladares, el país dio un salto de calidad, sobre todo en materia de comunicaciones, al punto de que hoy somos un país que maneja tecnología del primer mundo.

En este periodo, igualmente se le dio un gran impulso a la red vial nacional. En el tiempo de la exmandataria Moscoso, tuvo mucho relieve el concepto de las granjas sostenibles y la construcción del puente que enlaza la capital con el interior; después vino el gobierno de Torrijos, cuya obra cumbre fue la de impulsar la ampliación del Canal, la Cinta Costera, el impulso a la red vial nacional y la puesta en marcha de un programa de inclusión social no visto desde los tiempos del general Omar Torrijos.

Ahora, bajo la gestión de Ricardo Martinelli se observan varios megaproyectos, algunos iniciados en el gobierno anterior, de alcance estratégico para el desarrollo del país.

Sin embargo, todas estas iniciativas por los lados de la inversión en infraestructuras, positivas todas, no fueron determinantes para que tales gobiernos continuaran en el poder. Otras son las variables que inciden en moldear la percepción que tiene el pueblo de sus mandatarios.

La conciencia de los panameños opera en forma contradictoria; por un lado reconoce la importancia de todas estas iniciativas, y por otro, de la infraestructura, pero le incomodan los tranques y cómo estos han disparado los costos del combustible.

Otra variable, el alto costo de la vida al igual que la percepción que el crecimiento y el desarrollo no trasciende hacia abajo, lo mismo que las políticas de subir impuestos nunca fueron bien recibidas por los panameños. La percepción que tienen los panameños de nuestra justicia, nada positiva, son facturas que se las cobran a los gobiernos de turno.

Los ejemplos son muchos, a veces difícil de revertir, sobre todo, porque casi siempre los gobiernos, faltando poco para el final de su gestión, enfrentan un desgaste muy serio en cuanto a aceptación social. Pero como dicen los entendidos en estos menesteres, cuando no se tienen todos los elementos de prognosis, la realidad termina asaltando la razón y los cálculos.

Faltando poco tiempo para las elecciones, observo por los lados del partido gobernante nada definido en cuanto a quién pudiera ser su adalid presidencial.

En este aspecto, por los lados de la oposición, tras sus elecciones de delegados, comienza a despejarse el camino, y en la conciencia ciudadana ya se tiene como virtual candidato a uno que otro militante de ese colectivo. La pregunta del millón: ¿podrán las facciones de ese colectivo, deponer intereses y jugar realmente al poder?

Abogado.