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Defensor del Lector


REDACCION / PANAMA AMERICA

Todos los panameños, especialmente los que residen en la ciudad capital, estaban complacidos por un nuevo sistema de transporte público colectivo, el cual iba a generar la desaparición de los mal recordados buses denominados “diablos rojos”, que constituían un sistema público pésimo e inseguro, demorado e incómodo.

Además estaba el reclamo justificado de los usuarios de este servicio, el cual, reiteramos, debía ser remplazado con buses modernos que transportaban a las personas de una manera decorosa, segura y sin demoras, para evitar que muchos panameños tuvieran que levantarse en horas de la madrugada a fin de tomar un bus que casi siempre se tardaba en llegar.

El metrobús tiene como meta fundamental eliminar todos esas penurias a que estaban sometidos los usuarios del transporte colectivo desde hace muchos años...

Paradas

cuando existen, las mismas están lejos de donde residen los usuarios...

Todos exclamamos ¡Al fin!, llegó un sistema que implementaría un transporte público eficiente, pero, lamentablemente, nuestra complacencia por este hecho duro poco.

Tiempo después, continúan los mismos problemas que generaban los “diablos rojos” e, inclusive, a veces están pidiendo la vuelta de los mismos, aduciendo que brindaban un mejor servicio que el moderno y confortable metrobús. A pesar de la gran inversión pública realizada por el Gobierno, no se han alcanzado las metas y objetivos, la comunidad sigue padeciendo de un mal servicio. Ha llegado el momento de que el Gobierno se interponga directamente a fin de hacer un llamado enérgico de atención a la empresa concesionaria, “Mi Bus”, dándole fecha de término con el propósito de que esta implemente los correctivos necesarios y pertinentes para que cesen los problemas que hacen ineficiente este servicio de transporte.

De nada valió haber invertido millones de dólares en la adquisición de buses modernos con aires acondicionados, cuando la población se queja diariamente de la falta de unidades, la implementación de una frecuencia adecuada o correcta a fin de cubrir la demanda de los usuarios en las diferentes rutas que deben atender.

La falta de paradas o la lejanía de las mismas (cuando existen) de donde residen los usuarios son, entre otros, algunos de los problemas. Resulta penoso que esto esté ocurriendo, cuando debemos reconocer que el Gobierno desarrolló una gestión a fin de que contáramos con un sistema de transporte público moderno y eficiente para una mejor calidad de vida a miles de usuarios.

Abogado.

a los mentores exigentes

Por Julián P. Palacio O.

Hace unos días publiqué en una red social una foto del encuentro que tuve con una de las profesoras a la que más recuerdo y agradezco de mis años de secundaria en el Instituto Fermín Naudeau. Esta publicación tuvo varias respuestas favorables y también múltiples comentarios, todos positivos; eso ocurre después de un tiempo, cuando la persona madura y aprende que la vida va a ser más dura de lo que cualquier maestro pueda exigirte.

Cuando jóvenes, nuestro mundo se limita a las cosas que tenemos a nuestro alrededor, a nuestros amigos y preocupaciones típicas de la edad; queremos que todo sea fácil y sencillo, mas este es el tiempo cuando debemos empezar a prepararnos para el futuro.

Un buen mentor es aquel que te guía, te orienta, te motiva y, sobre todo, te exige que des ese esfuerzo adicional para que desarrolles todo tu potencial; el mentor muchas veces es el que pule un diamante en bruto para convertirlo en una verdadera joya que todo el mundo pueda apreciar; muchas veces para pulir esta joya se tiene que incluso golpearla y limar muy fuerte, mas si el trabajo fue bien hecho, el resultado será de valor incalculable. Los primeros mentores que tenemos están en nuestras propias familias: papá, mamá, abuelos, tíos, hermanos.

JUVENTUD

ESTE ES EL TIEMPO cuando DEBEMOS EMPEZAR A PREPARARNOS...

Todos pueden ser mentores. Nos toca tomar las lecciones que nos brindan; luego, en la escuela, tenemos los maestros y aquí entra la máxima de que la mayor recompensa para un maestro está en la oportunidad de formar estudiantes con carácter y buena preparación para su clase y para la vida.

También hay mentores en muchos otros campos de nuestras vidas: los jefes, los líderes de grupo, los entrenadores deportivos, los guías religiosos, en fin, los mentores son gente con mucha experiencia, sabiduría y casi siempre han caminado por los mismos caminos donde nos guían.

Estoy seguro que al leer este escrito estás recordando algunos de esos mentores que has tenido a lo largo de tu vida. Recuerdas que cuando te exigía pensabas que él o ella era “malo”, y hoy día piensas todo lo contrario y lo recuerdas con cariño. Ese mentor ayudó a que fueras hoy la persona que eres; nos toca también ser mentores para los demás.

Demasiados fracasos

Por Alfredo Hernández S.

Casi setecientos, al menos, eso me pareció escuchar en la TV hace unos días. Me refiero a fracasos matrimoniales o de pareja, si lo prefieren, ya que muchas relaciones solo son sentimentales. Es una cifra impresionante que debía llevar a los profesionales del ramo a estudiar qué es lo que no funciona, qué es lo que está ocurriendo para que esta inestabilidad lleve a tan fatales consecuencias: la muerte de un ser humano.

Desde luego, el “ponte en contacto con el 016” (creo que este es el teléfono donde aconsejan) no parece que sea de total garantía y a las pruebas me remito. “No estás sola, todas estamos contigo… te apoyamos”; y manifestaciones de repulsa. Todo perfecto, pero los resultados no están avalados por los consejos.

Hay que preguntarse: ¿qué está pasando desde hace unos cuantos años? Varias causas para los fracasos matrimoniales y una principal es que se está fomentando que con la atracción sexual basta para que exista una relación. Y esta está abocada al fracaso, fomentada por la educación al respecto. No se menciona la palabra amor, al menos correctamente. Dios quiera que al leer esto muchos educadores se lleven las manos a la cabeza, sería señal de que algo les intranquiliza.

Hay que enseñarles a los jóvenes que el sentir no es arrobamiento y que la fortaleza interior nada tiene que ver con la fortaleza física, que no es reciedumbre. La reciedumbre es saberse dominar, estar herido y no desanimarse. Esta es la única manera de controlar las pasiones.

Colaborador, España.

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Martes 18 de agosto de 2026