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Defensoría ante los medios

Por: Redacción 10/08/2013

Ruling Barragán / Docente (opinion@epasa.com) / -

Escribo estas líneas en aprecio a los trabajadores de la Defensoría del Pueblo que conozco personalmente, de cuya seriedad, cortesía y profesionalismo he sido testigo por varios años. El propósito es compartir unas ideas que, si acertadas y aplicadas, podrían ayudar a recuperar la confianza y prestigio de la institución, gravemente afectada por la situación que ha sufrido estos últimos meses.

Luego del difícil episodio por el cual ha pasado la entidad (el segundo, desde 2007), los medios han demostrado que esta institución les importa mucho; de otro modo, no le hubiesen prestado atención. Sin embargo, creo que poco se ha reflexionado sobre la responsabilidad que, de facto, han asumido por ella. En este sentido, podríamos preguntar: más allá de los escándalos, ¿Cuál es la imagen de la Defensoría que suelen fomentar los medios? ¿Cuál es la que tiene el ciudadano? ¿Condiciona la primera a la segunda, o viceversa? Sea cuál sea la respuesta, lo cierto es que la credibilidad y reputación de la Defensoría dependen, en la práctica, de lo que los medios logren comunicar a diario.

Por lo anterior, estimo que estos tienen ahora -quizá más que nadie y más que nunca- una obligación particular de rescatar la confianza y el prestigio de la Defensoría. Así, deberán difundir y resaltar mucho más el trabajo que día a día desempeña esta entidad, brindándole más y mejores espacios en que puedan dar a conocer su labor.

Junto a ellos, otras corporaciones privadas como, por ejemplo, el Banco General (que tiene una excelente campaña en valores) o instituciones como la Comisión de Justicia y Paz (brazo civil de la Iglesia en pro de los derechos humanos) podrían coadyuvar en calidad de 'aliados estratégicos' a levantar el perfil de la institución. Por supuesto, se podrían sugerir también otros aliados, como muchas ONG que trabajan en derechos humanos.

En cuanto a la imagen de la entidad, quizá ayude otro tanto 'despersonalizar' a la institución. Las instituciones y sus titulares deben ser diferenciadas y no hacer depender las primeras de las segundas. En última instancia, el defensor de pueblo es toda la institución, no una sola persona. La legitimidad de la institución descansa en el trabajo mancomunado de la entidad, reconocido por el conjunto de la ciudadanía.

Ojalá que estas líneas sean bien recibidas y tengan algún resultado positivo. Sobre todo en los trabajadores de esta entidad que, de manera anónima, aportan cada día su grano de arena para servir a la ciudadanía.

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Viernes 14 de agosto de 2026