Deficiencias de la justicia
Durante los acontecimientos de la Bastilla en la Francia de 1789, así como en las jornadas que contra la dictadura se realizaron aquí a finales de los años ochenta del siglo XX, el tema de la justicia fue crucial. En todos los países de la Tierra el tema se debate con urgencia, porque pareciera que los mecanismos habituales en que se ha desempeñado ya no resuelven las expectativas de los asociados. Tardía, deficiente, selectiva, aplicada a discreción en algunos casos, silenciada en otros, la justicia podría convertirse en el detonante de crisis inesperadas, de no atenderse con prontitud las exigencias de una sociedad que cada día mira asombrada la manera como se aplica. Pareciera que los problemas que presentan se tratan de resolver en lo inmediato, sin que se formulen estrategias que consideren los nuevos niveles y la especialización que ha alcanzado la criminalidad. Hay temas que exigen la formación de secciones especializadas, por la manera como viene operando el crimen organizado. Con recursos, con armas y con un personal que, estudiado el Estado, sabe cómo defender a su cómplices y a qué medidas recurrir con tal de granjearse la impunidad. No se trata solo de lo que la comunidad reclama sino de la forma como el Estado debe abordar el problema, y la participación de la misma sociedad en la solución. En los últimos meses pareciera que la actividad delincuencial ha bajado, pero no significa que haya dejado de ser la amenaza latente de siempre.
