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Del carnaval de errores en el gobierno, a la reflexión necesaria

Por: Redacción 12/02/2015

Ingeniero de Sistemas y comunicador social

Una serie de errores de comunicación e iniciativas políticas están plagando al gobierno del presidente Juan Carlos Varela. Evidentemente, parte de su equipo no está trabajando como el Sr. Presidente esperaba, y eso se nota rápidamente.

Cuando ya deberíamos estar revisando cómo se va a hacer la línea 3 del Metro, nos encontramos con el detalle que se ha aplazado dos veces, y quizás este 12 de febrero se llevará a cabo la licitación. Miles de ciudadanos esperan, con cada vez menos paciencia, que este proyecto sea una realidad. A esto hay que sumar el deplorable estado en que se encuentran las áreas colindantes a la totalidad de las estaciones elevadas de la Línea 1, que perjudica a cuanto conductor trata de usar las vías respectivas, y provoca tranque innecesarios.

El sistema de transporte público denominado metrobús es un enorme fracaso. Hay que reconocer que el mismo viene de la administración pasada, de cuyos ejecutores, misteriosamente no se sabe nada. El problema se acentúa en esta administración e incluso se agrava con la genial y magistral idea de legalizar los famosos “buses piratas”.

Ahora, el gobierno parece haber encontrado de golpe, que la Caja de Seguro Social tiene un problema en ciernes con el programa de pensión, invalidez y muerte. Otra vez, un genio medio dormido no tuvo mejor idea que recomendarle al presidente Varela que resolviera el tema del aumento a los jubilados, parte del problema del programa, a través de un impuesto al combustible, justo cuando el precio del barril de petróleo se desploma irremediablemente.

El gobierno tuvo que dar marcha atrás. No porque escuchara a la población. No porque la sensibilidad de los asesores del presidente repentinamente aflorara. La realidad es que no tenía los votos en la Asamblea Nacional. El gobierno enfrentaría la abstención de buena parte de la bancada PRD y sería una victoria segura de la mayoritaria bancada del CD. Para los estrategas de la administración Varela, sería suicida políticamente hablando darle aire al partido del expresidente Martinelli en estos momentos.

Luego está el tema de las protestas en el área indígena. Independientemente de los problemas que esté confrontando el Estado con la empresa constructora del proyecto eléctrico, el mismo es necesario. Llegar a la decisión de paralizar todo para evitar que los residentes arruinen los Carnavales de miles de panameños, y por consiguiente, devuelvan la disconformidad hacia el gobierno, se prefirió lo fácil y rápido.

Toda esta cadena de errores y desatinos a solo 8 meses de iniciarse la administración gubernamental. Hay que ser justos e indicar que la masiva entrega de obras “llave en mano” del gobierno pasado ha comprometido casi la totalidad del presupuesto gubernamental del 2015, por lo que su margen de maniobra para ejecutar nuevas iniciativas es muy pequeño.

Con estos elementos, los colaboradores y asesores del presidente Varela deben redoblar esfuerzos. Lo que yo veo y me cuentan es todo lo contrario. Ministros que desayunan a media mañana en restaurantes como si nada, almuerzos en horas de trabajo kilométricos, viajes y más viajes, seminarios inútiles, etc. Todo, menos trabajar. Por suerte no son todos, pero es una cantidad suficiente para que se note que no están haciendo su mejor esfuerzo.

El gobierno no puede regresar de los días de Carnaval con las mismas ejecutorias. Por el bien del país, lo lógico es evitar cambios en la gestión del Gabinete ministerial. Pero es mejor realizar los ajustes al principio que a mitad del trayecto. El presidente Varela debe, en estos días, evaluar su grupo de colaboradores cercanos y realizar las rotaciones y cambios que lo lleven a conformar un verdadero equipo de apoyo.

La reforma del sistema de pensiones de la Caja de Seguro Social, la constituyente, promesa de campaña del propio presidente Varela y, sobre todo, mantener la economía activa y sana, con grandes desafíos que involucran reformas estructurales que, si son mal explicadas, pueden traer consecuencias políticas indeseadas.

Voceros inadecuados, temas llevados a los medios de manera extemporánea y, lo peor, confundir la comunicación gubernamental con propaganda o relaciones públicas es inexcusable. Es cierto que el actual gobierno no utiliza el recurso de la propaganda indiscriminada e inútil. Pero no hay que olvidar que los extremos no son buenos, y retirar completamente al gobierno de los medios comerciales tampoco es una idea constructiva. Seguro hay un punto medio.

En fin, en este Carnaval de errores, al gobierno del presidente Varela le toca ajustar o enfrentar el futuro con lo que viene y mirar al cielo para que de aquí al Miércoles de Ceniza no haya recorrido su propio vía crisis.

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Miércoles 5 de agosto de 2026