Del dicho al hecho hay mucho trecho
Nuestros políticos criollos siempre recurren a la misma táctica y por increíble que parezca muchas veces les da el resultado deseado. Y es que aún existen en nuestro país áreas de pobreza extrema y educación deficiente. Áreas como la población indígena, como Colón, áreas olvidadas del interior, San Miguelito, incluso de la ciudad capital como El Chorrillo, El Marañón, Santa Ana, Catedral, etc. Estos sitios son fácilmente manipulados. Curundú y otros lugares del país ya despertaron. Los políticos de carrera cuando se aproximan las elecciones recurren a su discurso trillado de innumerables promesas que no cumplen después. Juegan con las necesidades del pueblo, llegando incluso a la compra descarada de votos por dinero, por licor, o por materiales de construcción. Estos panameños entonces venden su futuro y el de su familia por un alivio temporal que en realidad no los conduce para nada a salir de la pobreza. Es casi como vender su alma al diablo.
Ya salieron en el panorama de preelección de las primarias dos conocidos políticos de carrera. Uno que le gusta ser llamado de “las manos limpias”, pero que ha sido envuelto en escándalos públicos. Sus posiciones también han sido puestas en entredicho como cuando apoyó la gestión del Gobierno con la venta de las acciones de Cable and Wireless y de la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón para ser parte del presupuesto aprobado. Todo esto dicho por su propio copartidario y exministro de Economía el Sr. Vallarino, en vivo y a todo color en la televisión. Después Varela fue uno de los principales críticos de estas ventas, como también de absolutamente todo lo que haga el Gobierno. Ahora dice que va a dotar a todo el país de agua potable y de letrinas, cuando le boicoteó el plan a Martinelli de dotar de agua a todo el país con la venta de las acciones de Cable and Wireless. También boicoteó el plan del Gobierno de dar respuesta a Colón con la venta de los terrenos de la Zonal Libre.
Argumentando que esas tierras son de los colonenses, cuando son del Estado, igual que eran las tierras revertidas del Canal que ellos, panameñistas y PRD vendieron y regalaron como les dio la gana, beneficiando a individuos y sectores pudientes y no a las grandes mayorías que lucharon por estas tierras. El Gobierno, a pesar de todo está resolviendo en la práctica estos problemas y no con promesas. Con nuevas plantas potabilizadoras de agua, modernizando la administración del IDAAN con la nueva autoridad del agua, y en Colón lleva ya $600 millones invertidos en tres años y más de $1,000 millones para cuando termine este periodo. La oposición solo invirtió como $364 millones en diez años.
El otro dice que tiene “un sueño” de “una patria nueva”. Como si este Gobierno no estuviera construyendo ya una patria nueva. Una democracia con liderazgo de crecimiento económico a nivel mundial. Todo esto con una verdadera sensibilidad social ($1,000 millones anuales en subsidios del Gobierno para proyectos sociales). Al Sr. Navarro no le creo hasta que no cambie internamente a su partido en forma democrática, principal causante de todos los mayores males políticos, económicos, institucionales y sociales a este país. También es difícil de creer que una persona va a hacer “una patria nueva” de un país, cuando ni siquiera pudo hacer una mejor “Alcaldía nueva” en las dos ocasiones cuando fue alcalde.
Para el 2014 a estos políticos de siempre les será muy difícil engañar nuevamente a la población solo con discursos y cuñas televisivas. Se ha dado ya un fenómeno aquí en Panamá y en Latinoamérica de un Gobierno de políticos no tradicionales, con una gran experiencia y capacidad empresarial que han venido a trabajar y a ejecutar presupuestos para bien del país. Sobre todo su líder el presidente Martinelli. Difícilmente estos mismos políticos profesionales podrán superar esto. Sin embargo, en el 2014 el pueblo panameño soberanamente sabrá tomar una sabia decisión porque “del dicho al hecho hay mucho trecho,” y como dice la Biblia: “Por sus hechos los conoceréis.”
Administrador jubilado.