Del tranvía al metrobús
Los hechos trascendentales que marcaron el rumbo de la historia en la aparición del primer tranvía en Panamá se remontan a cuando se dio el permiso (a Estados Unidos) para la construcción del ferrocarril en la ciudad de Panamá, para unir las ciudades terminales de Panamá y Colón.
Sin embargo, los problemas sociales que existían con los colombianos no demeritaban el sueño de los istmeños en transformar una nueva ruta que unificara ambas ciudades. Fue entonces que en 1849 se daba la primera firma del convenio John Lloyd Stephens y luego el contrato Stephen-Paredes que oficializaba la orden completa de construir el primer ferrocarril transcontinental en el istmo centroamericano, a diferencia del de Nicaragua, donde se había descubierto la existencia de una zona volcánica y sísmica.
Los Estados Unidos iniciaron los trabajos de excavación y movilización de sus equipos hacia Panamá, donde se encontraba parte de los ingenieros civiles y militares amparados bajo el acuerdo Mallarino-Bidlack de 1846. El ferrocarril comienza sus primeros logros hasta el año de 1855, cuando la Panama Railroad Company y la Western Pacific Railroad comenzaban sus primeros funcionamientos en las ciudades de Panamá y Colón. Esto sería el mayor logro para los istmeños, quienes visualizaban el deseo de una etapa en que pudieran lograr sus verdaderas hazañas hacia una total separación con Colombia.
Posteriormente, en 1880 se da un acontecimiento en la ciudad de Panamá, la introducción de un nuevo sistema de comunicación, era el primer tranvía que circularía en la capital panameñas desde 1880 hasta la década de los 40, cuando el sistema de transporte se modificó. El tranvía se inició con la primera ruta del área canalera hacia los puntos centrales de la ciudad de Panamá, como lo eran la 5 de Mayo, el Parque de Santa Ana, Avenida B y de vuelta hacia el sector de la Zona del Canal. Este servicio contaba con dos trenes con capacidad para 30 personas que viajaban diariamente en los lugares mencionados.
Lo positivo de ello era el valor que representó para muchas personas, porque enalteció aquellos sitios que simbolizaron parte de la nacionalidad panameña, como lo fue el histórico Parque de Santa Ana, el Café Coca Cola, la Vieja Catedral en el Casco Viejo, donde se encuentra el Parque de la Independencia y la Catedral Metropolitana, y la bajada de la histórica Avenida B, muy visitada por los descendientes de los primeros chinos que llegaron a Panamá para trabajar en la construcción del ferrocarril y el Canal de Panamá.
El servicio fue suspendido en 1896, pero volvió a funcionar a finales del año 1902. Posterior a la separación de Panamá de Colombia se construyó un nuevo tranvía que cubría las rutas hasta Las Sabanas y La Boca, iniciando funciones en el año 1913. Los usuarios podían trasladarse desde Balboa, Ancón, el centro de la ciudad y Bella Vista. El tranvía eléctrico dejó de funcionar en el año 1941. De esa manera, se marcaban las huellas del tranvía como testigos silenciosos de la historia de Panamá, una época del transporte público calificada como de oro, al compararla con la actualidad. El último tranvía hizo su recorrido en la década del 40. Posteriormente aparecieron los CUTSA y las conocidas chivitas que recorrieron el sector de Boca La Caja e incluso al sector de la antigua Zona del Canal. Los buses CUTSA, por toda la ciudad de Panamá y las áreas alejadas de la capital. Luego circularían los “diablos rojos” hasta la actualidad, cuando serían sustituidos por los nuevos buses (metrobús) de la empresa Mi Bus. Hoy es interesante conocer la historia de nuestro transporte, que ha cumplido 157 años enalteciendo el sentido de nuestra nacionalidad con el deseo de contribuir en la formación de una mejor nación con visión de un país de primer mundo.
Periodista.
