Delincuencia juvenil
La verdad prevaleciente en los últimos diez años en nuestro país es que hemos padecido, sufrido y absorbido todo el karma agobiante y asfixiante de la delincuencia juvenil en Panamá.
Hemos venido señalando este cáncer social moldeado y etiquetado para toda la región por los grupos de poder en nuestras legislaciones para darle el soporte jurídico-legal de su permanencia y vigencia. La fuente tiene su génesis en la Asamblea Nacional con sus progenitores pasados y presentes. Ya se nos hace obligante exteriorizar el pensamiento que por cada letra escrita como protesta por este mal incorregible, existe una víctima de la violencia institucionalizada por la exterminadora Ley 40.
El clamor popular por acabar de raíz este círculo vicioso es sin lugar a dudas la expectativa por la cual los ciudadanos estamos ansiosos por ver ejecutarse este objetivo: la Seguridad Ciudadana postulado de campaña del actual Gobierno. Soluciones para el mismo es tarea de propuestas como la del Vicepresidente de la Asamblea Nacional, en rehabilitar el Penal de Coiba para jóvenes y adultos. De
seguir con estos índices que no decaen sino que aumentan fatalmente es responsabilidad del Gobierno de turno su continuidad o su desaparición; de ser así como premio les aseguro un caudal de votos de elecciones generales garantizados, contrario sensu, son cómplices de los hechos delictivos de nuestros jóvenes inadaptados. Investiguen, indaguen en nuestras Fiscalías de adolescentes y comprueben que el gasto estatal en esta materia es costoso e inoperante.
Que nos den esa oportunidad de sentirnos seguros en nuestras calles y para ustedes ese logro de romper el status quo de la impunidad reinante y los beneficios serán óptimos para cuadrar ese margen de desarrollo estructural y seremos ejemplo continental. Los detractores (as) que den sus elocuentes discursos en aquellas latitudes donde pueda que sea efectiva esas normas protectoras y defensoras de los criminales, aquí nuestra realidad es otra.
Pedro Moreno- Patiño.
Ciudadano.
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