¡Delincuentes!
Son delincuentes. Así de simple, no hay otra definición más acertada para definir a los responsables de causar ayer toda clase destrozos en la ciudad.
A plena luz del día, ante la mirada de miles de panameños honestos, estos delincuentes atentaron contra la seguridad pública y la propiedad privada.
Aunque Saúl Méndez y Genaro López intenten tomar distancia de los actos delincuenciales y vandálicos de ayer, no queda duda de que son protagonistas de este caos.
El Sindicato Único de la Construcción y Similares (Suntracs) fue el gestor de lo que ocurrió ayer en las inmediaciones de la Asamblea Nacional, Calidonia y otras áreas.
Después de haber paralizado desde temprano la ciudad con cierres escalonados en puntos sensitivos, los sindicalistas marcharon hasta la Asamblea Nacional para exigir la derogación de la ley que permite la venta de tierras en la Zona Libre de Colón.
Sin embargo, en esa marcha sucedió de todo y los más perjudicados fueron personas inocentes.
Las hordas de trabajadores robaron, vandalizaron y agredieron a cualquier persona que se interpusiera en su camino.
Cuando llegaron a la Asamblea, lanzaron toda clase de objetos contra la policía y minutos después se dedicaron a desvalijar todos los locales comerciales de la zona.
Lo que sucedió ayer es condenable y debe ser castigado por las leyes nacionales. El descaro de los dirigentes del Suntracs es grande y quisieron hablar de personas infiltradas cuando todo el mundo sabe que fueron sus seguidores los que causaron todo el daño.
Ninguna persona seria y responsable utiliza la violencia para protestar. Solo lo hacen aquellos que no tienen argumentos ni la capacidad intelectual para defender sus ideas.