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¿Delincuentes o enemigos?


Desde hace más de diez años, la criminalidad va en aumento en América Latina integrada por todas las formas viejas y modernas que la están caracterizando. Durante las décadas de los sesentas y setentas, la Prevención Especial que comprendía el proceso de resocialización, tuvo su fuerza y auge que posteriormente se vio totalmente afectada por los atentados terroristas del 11 de septiembre y en Europa. Surgieron autores con posiciones férreas en cuanto a los resultados de estas acciones terroristas, y entre ellos el penalista alemán Günther Jakobs, quien formuló el Derecho Penal del Enemigo; el cual comprende que solo existen personas y enemigos, en cuanto a que no existe el diálogo con las personas sino la amenaza permanente al enemigo lo que se traduce en la “Mano Dura”, penas más severas y la disminución de derechos ya adquiridos en la sociedad. Se caracteriza también el Derecho Penal del Enemigo por castigar conductas “Previsibles”, por cuanto que individuos violadores reincidentes, asesinos y terroristas, se consideran no como delincuentes sino como “animales peligrosos”, de tal forma que en esencia preventiva se les erradica para que no se puedan consumar estos actos de extrema peligrosidad. Jakobs va caminando con el crecimiento socioeconómico de los pueblos, el que debe ser protegido de estos enemigos que sin duda alguna atentan contra su estabilidad. No le interesan ni los principios garantistas del derecho, ni los Derechos Humanos; pues estos delincuentes deben ser tratados como seres de extrema peligrosidad y no como seres humanos. Se caracteriza entonces este Derecho por la exacerbación del la pena, la extremada protección de los bienes jurídicos globales, y por la disminución de algunos principios y garantías procesales. (1)

Vemos con asombro como nuestros hermanos países de norte y sur, están cayendo inexorablemente en manos del narcotráfico y la delincuencia, con una extrema cantidad de muertes en las que se encuentra un gran porcentaje de seres inocentes, y Panamá ya no está tan lejos de este panorama, lo que afecta sensiblemente la economía y modo de vida de los istmeños. El problema es grave y hemos palpado que si tratamos el tema con extrema violencia, traemos mucho más violencia. Debemos combinar sistemas preventivos con el retributivo e idear métodos innovadores para poder decrecer el delito en nuestro país. Me parece que las acciones desarrolladas por la Gobernadora de Panamá Mayín Correa son efectivas en cuanto al fin que se pretende. Con estas ideas traducidas en hechos positivos, es como podemos disminuir la creciente violencia en nuestro Panamá.

(1) Torres, Manrique, Jorge Isaacs; Derecho Penal del Enemigo: ¿novedosa y legítima tendencia? www.edukativos.com/apuntes/archives/306