Democracia aquí y allá
El intento de derribar la democracia acaecido en Ecuador, que replica los anteriores sucesos en Honduras y Venezuela, y nos señala claramente que el golpismo es un peligro real en nuestro continente.
Panamá se encuentra el proceso de construir democráticamente un Estado constitucional de Derecho luego de una historia reciente marcada por el final del periodo de control militar del Estado por parte de las FFDD (Militarismo) y la finalización de la presencia castrense del Comando Sur y bases norteamericana en Panamá (Militarización). La construcción democrática no solo puede ser amenazada por los temas castrenses, sino también cuando se desvirtúa la esencia misma de la democracia a través de autoritarismos de cualquier tipo, y cuando no se casa una mejor democracia electoral con el avenimiento de la democracia participativa.
Entendemos el militarismo como la intromisión de la institución o grupo militar que implica la anulación o mediatización del Estado de Derecho. En cambio la militarización puede entenderse como la injerencia o tutela que una fuerza militar de otro(s) país(es) ejerce(n) en la vida política de un Estado, como expresión de una situación colonial, semicolonial o de enclave.
En Panamá la militarización (Presencia de los EE.UU.) y el militarismo (Fuerzas de Defensa) aparecen como imbricadas y relacionadas entre sí, pero hasta el punto en que el polo más débil (Militarismo) fue aniquilado en un momento del conflicto (Invasión norteamericana 1989), y luego borrado constitucionalmente como producto de un sentir nacional para hacer de Panamá un país sin ejército. La militarización desapareció del país el 31 de diciembre de 1999 con la reversión final de todos los bienes canaleros a Panamá producto de los tratados canaleros. Las preguntas de fondo sobre lo que significaría la reaparición del militarismo giran en torno a la amenaza a los procesos democráticos, la injerencia de los militares en la vida social, y sobre la vigencia de los derechos humanos. Las preguntas de fondo sobre la reaparición de la militarización giran en torno a la inconveniencia para Panamá de tener ejércitos foráneos cuando se ha eliminado el propio; la situación de peligrosidad que significaría el continuar siendo objetivo de ataque o represalia de terceros por albergar instalaciones bélicas; las amenazas ambientales que involucra la continuidad militar (polígonos y armas químicas, por ejemplo); la puesta en duda de la capacidad nacional de autodeterminación como país.
También, ambas expresiones -militarismo y militarización-, se han sostenido sobre las llamadas doctrinas de seguridad nacional, que ponen el énfasis en el uso de la fuerza y utilizan la contrainsurgencia como argumento principal, atentando las autoridades civiles o militares contra su propio pueblo, los derechos humanos o contra el derecho a la autodeterminación nacional. Así por ejemplo, el admitir bases militares extranjeras, sería poner en peligro nuestra autodeterminación, la paz y la necesaria neutralidad del canal.
La batalla contra el narcotráfico y la criminalidad, no nos debe hacer perder la perspectiva histórica, pues debemos articularla y fortalecerla sin acciones lesivas a la existencia misma como país democrático. Como ciudadano, espero que el gobierno nacional afirme y promueva activamente el civilismo, el respeto y promoción de los derechos humanos, y el patriotismo como valores rectores de sus políticas interiores y exteriores.
