Democracia en peligro
En lo que se considera premio al servilismo, el mayor general Henry Rangel Silva fue ascendido por Hugo Chávez a general en jefe. Declaró que la Fuerza Armada Nacional (FAN) de Venezuela, al que el absolutista gobernante impuso el lema cubano “patria, socialismo o muerte”, se sublevaría contra un eventual gobierno de oposición que “es difícil llegue al poder”, según dijo.
Estos pronunciamientos de quien, además, es cuestionado por supuestos nexos con el narcotráfico, violan a la Constitución que reconoce la soberanía popular expresada en elecciones y vulneran a la FAN que se identifica esencialmente profesional y sin militancia política. ¿Estarán tranquilos los militares en sus cuarteles, mientras a su institución y a la patria le van envolviendo huracanes totalitarios?
Amplios sectores han condenado las desacertadas afirmaciones de Rangel que amenazan a la democracia, también lo hizo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que las calificó de inaceptables. Este funcionario, que obligado se encuentra a velar por la vigencia de la Carta Democrática del alto organismo que preside, como respuesta recibió, nuevamente, los ataques de la grotesca oratoria de Chávez: “Insulza das lástima. No seas insulso, eres irresponsable, indigno”.
El caudillo venezolano, cuya inspiración y actitudes son de un dictador, a pesar de haber sido electo en comicios populares, tiene el comportamiento de una persona de rudimentaria educación que no puede ocultar sus impulsos de tiranía; el criterio ponderado o la reflexión juiciosa no se localizan en su léxico tan lleno de lugares comunes y de vulgaridades extremas, donde la indetenible belicosidad es una constante, a igual que su histrionismo indigno de quien ocupa la primera magistratura de un país.
Venezuela merece mejor suerte. A sus grandes recursos petroleros se los despilfarra de manera irresponsable, en la compra de cuantioso armamento que no se sabe para qué fines, en una república donde, increíblemente, prolifera la pobreza y la corrupción enquistada en las altas esferas. A eso se añade la situación deplorable en materia de relaciones internacionales, singularmente la hermandad que Chávez proclama con regímenes nada recomendables, enemigos de la paz y autocráticos. Su gobierno va ya para más de una década y los resultados son, ciertamente, funestos. Con motivo de la reciente pérdida electoral, ha intensificado la estrategia para no dejar el poder, a cualquier precio; pruebas de ello, sin duda alguna, son las referidas declaraciones públicas del general Rangel, tristemente convertido en su principal áulico.
En la antigua Roma, los emperadores utilizaban a sus huestes pretorianas, que gozaban de doble paga e incontables privilegios, para recibir incondicional respaldo y perpetuarse en el mando. En sus delirios de grandeza, ¿pretende Chávez volver a estas anacrónicas prácticas?
Jamás se tiene que olvidar que la FAN se debe a los más nobles principios de los venezolanos, principalmente a la libertad y la democracia que van desapareciendo.
