Democracia, justicia y sociedad civil
Toda sociedad que se presuma de democrática, ineludiblemente debe contar con un estado de derecho que, fiel al ordenamiento legal, constitucional, haga valer los derechos individuales y sociales de naturaleza fundamental.
Sin embargo, la realidad no siempre se desenvuelve fiel a tales consideraciones y los factores mediáticos que conspiran contra aquel, siempre están a la orden en dirección a restarle eficacia a ese deber ser del ordenamiento jurídico y a la estructuras institucionales responsables de la operatividad de las mismas.
... RESULTA NECESARIO, QUE LA SOCIEDAD CIVIL, DENOMÍNESE IGLESIAS, SINDICATOS, MEDIOS DE COMUNICACIÓN, DEBE CUIDARSE DE QUEDAR ATRAPADA EN PLEITOS DE PODER E INTERESES DE MUCHA MONTA, QUE BUSCAN REVANCHA Y VENGANZA.
Hoy, en la región latinoamericana, la realidad se desenvuelve en esos desiderátums de una justicia transparente, objetiva, independiente y fundamentalmente ética y a contrapelo de ella, otra realidad triangular donde se conjuga política, justicia y corrupción, trilogía esta que articula una matriz, que al mínimo parpadeo ciudadano, termina recreando procesos deplorables de impunidad.
La politización de la justicia o la justicia politizada constituye otro rostro perverso de la corrupción y de ello vienen dando cuenta en la región nuestra, jueces y magistrados, que operaban dentro de la red del delito, sirviendo a los intereses más execrables de los que han hecho del delito, su forma de amasar fortunas.
Precisamente, la endeble legitimidad social de la estructura institucional, acumulada por muchos años, es la que legitima la acción ciudadana, quien recupera para sí, en nombre de toda la sociedad, la reivindicación de una justicia transparente, objetiva, independiente y necesariamente ética.
Dentro de este contexto, resulta necesario, que la sociedad civil, denomínese iglesias, sindicatos, medios de comunicación, debe cuidarse de quedar atrapada en pleitos de poder e intereses de mucha monta, que buscan revancha y venganza.
Los demócratas no caminamos por esas sendas. La justicia debe servirse al margen de ese tipo de relaciones.