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Deporte extremo


Alguien dijo por allí que el desarrollo y la calidad de vida de un país, se mide por la forma como se ocupa de sus niños y de sus ancianos. Quizá otra señal infalible es la forma como trata el medio de transporte de sus mayorías: el transporte colectivo.

Con un aproximado de 180 vehículos por 1000 habitantes, es claro que la abrumadora mayoría de los panameños se mueve a pie o recurre al transporte colectivo. El Metro y el Metrobús, alimentan la esperanza en la Capital y sus cercanías, al menos sobre un aspecto del problema: la movilización en vehículos. Otro aspecto crucial del problema es el tratamiento que nuestras ciudades dan al peatón. En nuestra Región, con alguna que otra excepción, principalmente al Sur, el crecimiento de las ciudades no ha sido pensado para el peatón. Caminar por las aceras de nuestras capitales, especialmente en el Caribe, es un deporte extremo. A los riesgos de seguridad personal hay que agregar las aceras inexistentes, semiderruidas, estrechas, inundadas, los cables expuestos, huecos, troneras... Y ni hablar de las previsiones para los discapacitados, inexistentes por completo: un reto a la capacidad de supervivencia.

Las transformaciones a las que obligará el Metro, y ésta podría ser la buena noticia, son la oportunidad para planificar e iniciar un paciente y esforzado rescate de las aceras, de la ruina en que las ha ido dejando la incuria, la furia constructora y la debilidad de los organismos reguladores. Queda la esperanza.