Depuración loable
La decisión del Ministerio de Educación de no permitir más abusos y engaños de parte de un minúsculo grupo de universidades privadas, redundará en beneficio del deteriorado sistema educativo superior y en la economía del país.
El programa de certificación de los centros de estudios superiores pondrá orden en el floreciente negocio de las “universidades de garaje”, como lo denominó la propia Universidad de Panamá.
Varios han sido los casos de universidades privadas que vendían sus diplomas o permitían que se cometieran toda clase de irregularidades, en detrimento de los estudiantes que confiaron en ellas y en desmedro de los buenos centros de estudios que sí cumplen con las normas legales.
El hecho de que en Panamá operen más de 34 universidades privadas no necesariamente significa que haya una mejoría en el sistema educativo, al contrario, varios de estos centros se han convertido en fábricas de profesionales mediocres, sin mayor preparación.
En esta ecuación todos pierden, el estudiante que no recibe las herramientas necesarias para enfrentar las exigencias del mercado, los padres de familia que no obtienen los frutos esperados de su inversión y la economía del país que no encuentra en ellos la mano de obra capacitada que requiere.
El último informe de la APEDE parece apoyar este concepto, al señalar que prácticamente el 100% de los altos directivos de las grandes empresas establecidas en Panamá estudiaron o hicieron maestrías en universidades extranjeras.
Al final del proceso de certificación quedarán las universidades que cumplen un papel positivo y saldrán del sistema aquellas que ingresaron con otros objetivos. Es importante que en el futuro no se vuelva a relajar el sistema, esos son errores que no podemos repetir.
