Derechos humanos frente al requisamiento en las cárceles
La introducción de drogas y estupefacientes en las cárceles cada día es más es más común, de tal forma que los internos consumen desde alcohol, mariguana y cocaína, con consecuencias de narco-dependencia que va creando desde un mercado consumista interno hasta redes interna de distribución y tráfico.
En nuestros países de Iberoamérica, el fenómeno es casi idéntico con algunas variantes, sin embargo en casi todos ellos utilizan el “cacheo”, el “requisamiento” o la “revisión” de las personas que penetran o actúan como visitantes en los penales. Conocemos que muchas personas introducen la droga introduciéndola en los orificios naturales del cuerpo, lo que hace muy difícil su detección en cuanto a que se vulneran los Derechos Humanos de estas personas. Son palabras extremadamente duras y que se utilizan en situaciones extremadamente difíciles.
Por ejemplo el término “requisar” según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa expropiar con efecto inmediato y sin seguir el procedimiento ordinario, cosas, derechos, y servicios.”; el término “cachear” significa registrar a alguien para saber si oculta objetos prohibidos como armas, drogas, etc., y “revisar” significa ver con atención y cuidado. Si vemos estas definiciones todas apuntan hacia un registro de personas para saber si traen drogas u otras sustancias prohibidas que puedan penetrar en los penales.
Sin embargo, no todas las personas que visitan a sus familiares en los centros carcelarios poseen la intención de introducir drogas en las cárceles. “Cachear” a estas personas y ver si tienen drogas ocultas en su cuerpo, vulnera la condición humana y lastima corporal y psicológicamente al afectado y sobre todo si es inocente de este supuesto (introducir drogas).
De los países que han avanzado tecnológicamente en la utilización de medidas de detección de drogas, nos parece que el uso de escáneres para esta situación es muy adecuado, igualmente el uso de canes especializados en olfatear y detectar drogas que puedan introducir en los centros penitenciarios.
Panamá ha iniciado un programa utilizando canes para detección temprana de la droga y nos parece que este programa además de novedoso será muy exitoso en nuestro medio. En Cochabamba, ciudad Boliviana, se han realizado cursos para Policías Latinoamericanas como “Guías” de perros antidrogas.
En algunos países, se han realizado denuncias por revisiones indignas, ejercicio indebido de la función pública, y discriminación en agravio de las personas que van a visitar a sus familiares en los centros penitenciarios. Se identifican estas denuncias por vejaciones y abusos que son difíciles de tolerar.
Ciertamente que es importante detectar drogas que se quieren ingresar a la cárcel para distribución y consumo, situación que es antagónica cuando se realizan programas clínicos en pacientes internos narco-dependientes.
La prevención, detección temprana y curación de los pacientes internos en las cárceles debe ir de la mano con las medidas utilizadas para impedir el tráfico o la entrada de drogas y estupefacientes en los penales. Como señalamos anteriormente, el uso de perros policías y de alta tecnología en la detección de drogas es una elección que contribuye a disminuir los casos de denuncia por abusos en base a revisiones indignas que se enmarcan en la extralimitación y ejercicio indebido de la función pública.
Abogado y criminólogo.
