Derechos políticos de la mujer
La Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de diciembre de 1952, y cuya entrada en vigor fue el 7 de julio de 1954, dispone que las partes contratantes desean poner en práctica el principio de igualdad de derechos de hombres y mujeres, reconociendo que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país directamente o por conducto de representantes libremente escogidos, y a iguales oportunidades de ingreso en el servicio público de su país; deseando igualar la condición del hombre y de la mujer en el disfrute y ejercicio de los derechos políticos, conforme a las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
En Argentina se celebra el 23 de septiembre (1947), el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer, producto de la promulgación de la Ley 13.010 que instituye el voto femenino. El propio Perón, el pueblo y la historia le asignaron a Evita, Eva Duarte de Perón, un marcado reconocimiento por su campaña a favor de los derechos políticos de la mujer, resumiendo en ella la lucha que en el país se remontaba a finales del siglo XIX.
Estas acciones y las de muchas mujeres en la historia demuestran la lucha por la reivindicación que desde el siglo XVIII venían gestando por la defensa de la igualdad de derechos, incluyendo el derecho a:
1. Voto.
2. Ocupar cargos de representación popular.
3. Reunirse o asociarse.
4. Realizar peticiones ante las autoridades.
5. Ejercer el comercio.
6. Obtener derechos matrimoniales.
7. Trabajar.
8. Educarse, entre otros.
Los “derechos políticos” están íntimamente relacionados con la democracia.
Tal como lo expresa las Naciones Unidas, “la democracia siempre ha sido una cuestión de gran interés para las mujeres. La democracia requiere que se escuchen las voces y los intereses de los ciudadanos, y que se delibere y legisle al respecto. Las mujeres constituyen la mitad de la población mundial y, por ende, su voz debe ser escuchada en el proceso democrático. La democracia necesita a las mujeres para preservar su autenticidad y las mujeres necesitan la democracia para cambiar los sistemas y las leyes que les impiden, a ellas tanto como a las sociedades en su conjunto, lograr la igualdad”.