Derechos sobre sexualidad
En un foro de amigos reflexionamos sobre las normativas internacionales relativas a la orientación sexual e identidad de género. Las posiciones de algunos de estos amigos es que existe manipulación e incentivación del miedo por parte de quienes se oponen a estas normas, así también falta de amor y misericordia por parte de los religiosos con respecto a los demás, concluyendo que las estrategias de algunos grupos conservadores son equivocadas porque pretenden rechazar las normativas indicadas bajo el criterio de que estas atentan contra el estilo de vida tradicional o heterosexual, mientras que otros de los amigos disienten afirmando que los grupos conservadores solo buscan crear conciencia y que los tomen en cuenta.
Cada ser humano, nos guste o no, tiene el derecho o la libertad de hacer con su cuerpo lo que mejor le parezca, sin menoscabo, como lo he expresado en múltiples ocasiones, de las regulaciones legales y los controles sanitarios, porque es impropio que se ignore el potencial de diseminación de enfermedades venéreas y que se pase por alto las posibilidades de abusos que se logren cometer en perjuicio de personas que no cuentan con la madurez necesaria como para disponer libremente de su cuerpo (por ejemplo, menores de edad y personas con discapacidades mentales).
Al leer detenida, comprensiva y desapasionadamente las normativas internacionales, aducidas en líneas superiores, no cabe duda alguna de que en estas están recogidos los derechos de todos, inclusive de las personas que son tradicionales o heterosexuales, lo que implica que a estos últimos, como a sus hijos menores de edad y a quienes estén bajo su cargo en concepto de tutela o curatela, no se les puede imponer enseñanzas y estilos de vida distintos que, en el caso de ellos, gira en torno a que el género está determinado por el criterio natural o biológico, entiéndase hombres (los que producen espermatozoides) y mujeres (las que producen óvulos).
Frente a las conjeturas de ciertos grupos conservadores de que los derechos de orientación sexual e identidad de género abolieron las libertades de conciencia, expresión y culto de los heterosexuales, debo decir que no capto, jurídicamente, el sustento de esto. Estos derechos siguen vigentes, y todos pueden seguir ejerciéndolos y defendiéndolos con los mecanismos correspondientes.
El gran problema ha sido es que muchas personas, por el solo hecho de no ser heterosexuales, a nivel mundial, han sido sujetas de violencia, estigmatización, prejuicios, crímenes, y privación de derechos económicos, sociales y culturales, situaciones estas que deben ser prevenidas, desalentadas y eliminadas. En todo caso, urge un balance social en base a la tolerancia, la empatía y la asertividad, ya que es una máxima jurídica que el derecho de uno termina donde comienza el derecho de otro.
Abogado y locutor