Desafío oriental
La creación de un fondo de reserva de $100 mil millones para los países del Alba, con la presencia de los presidentes de Rusia y China, representa un sistema de financiamiento alternativo a las fuentes occidentales del FMI y el Banco Mundial. Constituye también un desafío geopolítico a la supremacía del sistema de financiamiento de Estados Unidos en América Latina. Hay economistas que destacan la presencia de la República Popular de China y de la Federación Rusa en la reunión de los países emergentes en Brasil como la profundización de las relaciones económicas no occidentales que aprovechan la declinación de Estados Unidos y Europa como proveedores de recursos de capital en América Latina.
Otros observadores conceptúan que el fondo de reserva, al que el Banco de China aportará $43 mil millones, puede interpretarse como un salvavidas para el rescate financiero de Argentina, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, afectados por el sistema de controles estatales postulado por el chavismo regional.
Se fundamenta esta interpretación del fondo de reserva en hechos como la crisis de Argentina y Venezuela: una nación afectada por la amenaza de caer en cesación de pagos (default); la otra nación, deprimida por la carencia de divisas hasta para adquirir insumos médicos básicos, no obstante el flujo monetario de la exportación de petróleo. Brasil, aunque no es una nación emblemática del control económico chavista, tiene bajo crecimiento y acumulación de compromisos sociales que origina movimientos de protestas.
Prestarles dinero a países en dificultades para atender compromisos actuales de la deuda externa no parece una salida realista, a menos que reformulen las políticas económicas que los llevaron a la crisis, sostienen expertos de relaciones financieras pro occidentales. La condonación de la deuda de Cuba a Rusia representa una decisión de tipo ideológico para auxiliar a Venezuela, Argentina y a los países del Alba con préstamos de largo plazo y bajos intereses.
China tiene inversiones en México, Perú, Venezuela y Brasil desde años atrás. Pero la creación del fondo de reserva y la inversión de más de 50 mil millones en el canal de Nicaragua son una convincente carta de presentación. Concentrado en la presencia militar en Irak y Afganistán, Estados Unidos descuida el patio trasero en América Latina, lo que abre vacíos que usa el crecimiento económico chino para ampliar espacios. Los países emergentes – India, Brasil, Rusia – trabajan en nuevos caminos de desarrollo planteados como antídoto a la dependencia económica norteamericana.
Ubicado en el centro del continente americano, mirando al Oriente con un ojo y con el otro al Occidente, Panamá posee opciones pragmáticas de obtención de inversiones de ambos lados. La ampliación del tercer juego de esclusas dinamizará más el tránsito de naves de una mayor carga de contenedores en competencia con el canal de Suez. La focalización del influyente peso económico de China y Rusia en América Latina nos pone frente al reto de elaborar políticas para impulsar el desarrollo sin asumir compromisos que modifiquen la vocación democrática del pueblo panameño.
La reanudación de relaciones consulares con Venezuela nos puede abrir espacios a la contaminación del chavismo con un sistema de controles fracasado allá y aquí. Hay que escarmentar en cabeza ajena y asimilar las funestas lecciones económicas.